LEVÁNTATE DEL SILLÓN

BURGUERA

Los legos en materia parlamentaria se preguntan a veces para qué narices hay sillones en los pasillos de Les Corts. Son reclamos. Allí se sientan los plumillas tranquilamente a esperar que los políticos, de naturaleza volanderos, planten sus posaderas. La querencia del cargo electo y del alto cargo por la poltrona, por ocupar un espacio (minúsculo o mayúsculo, pero suyo, para ellos), les empuja hacia esos sillones, y l@s periodistas esperan en los sillones de los pasillos de Les Corts a que se pose un parlamentario, venido de otro sillón, el del hemiciclo, a cobijarse precisamente donde la canallesca acecha.

El diputado que ronda esos sillones puede ser un desheredado de su grupo parlamentario, puede ser un inconsciente, un lenguaraz o alguien con ganas de vacilar a los cronistas. A veces, es todo esto junto. Ocurre a diario: un parlamentario ve a un@s jovenzuelos con libretas. A veces ya no tan jóvenes, con el móvil en la manita, que parece una extremidad normal, casi cándida, pero en la cual los dedos están entrenados para escribir maldades.

Esta semana explicaba una persona que representa al pueblo valenciano lo que piensa de la iniciativa que PSPV y Compromís pretenden impulsar para que, por ley y por sus narices, un alcalde no pueda ocupar un escaño de Les Corts. Piensan en la cúpula de la coalición que un primer edil ya tiene bastante con lo suyo como para estar también pendiente de leyes autonómicas y demás. Otra cosa son los concejales, que van más liberados, dicen los artífices de la reforma que pretende implantarse para evitar duplicidades innecesarias y así cada uno se dedique a lo suyo. Y pensaba esta persona (de Compromís), que la reforma, ciertamente, va en el programa electoral de la coalición y por ello lo respeta como una opción de la coalición. Sin embargo, no está claro que eso deba imponerse a todos los partidos porque los hay (o los había, si es que esa reforma prospera) que puedan pretender, por ejemplo, apostar por la municipalización de la política autonómica. «Quien crea que un ayuntamiento está peor atendido porque su alcalde está aquí, pero que eso no ocurre si continúan viniendo los concejales, es que no tiene ni puta idea de cómo funciona un ayuntamiento», sentenció el cargo electo antes de preguntarse: «¿Y si un alcalde tiene poco que aportar al trabajo de un grupo parlamentario, qué puede aportar un conseller?». Y se fue. Mónica Oltra, Vicent Marzà, Ximo Puig y María José Salvador son los miembros del Consell que, además, ocupan un escaño y restan manos e intelecto a los grupos del PSPV y Compromís. Allí se quedó el periodista pensando que ya tenía tema para llenar la columna. Allí se quedó también un asesor del Consell, patidifuso y amarillo tras presenciar la reflexión y el buen uso que tiene un sillón de Les Corts.

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