ETA, lesa humanidad

CARLOS NOVELLA GARCÍAPROFESOR DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver la película del director Iñaki Arteta que lleva por título 'Contra la impunidad'. La película, como en otras que ya ha filmado, presenta un formato y una trama excelente sobre los más de 300 asesinatos perpetrados por terroristas de ETA que siguen sin resolverse. Lo que más lamento de este documental es simplemente que las víctimas del terrorismo etarra tengan que apoyarse en este tipo de iniciativas de notable humanidad para recordar que su dolor sigue muy activo. Felicito al director, a su equipo y a todas las personas que han participado directa o indirectamente en esta agradecida iniciativa. Sin embargo, es un claro síntoma de que algo no funciona bien en nuestra democracia y Estado de Derecho.

Es más preocupante todavía el olvido que están sufriendo cientos de familias que han perdido a un ser querido y que nadie, por lo que parece después de más de 15 años en algunos casos, les haya dicho quién lo asesinó para que así cumpla con lo que la justicia sentencie por su atrocidad. No es justo dejar solas a estas familias con su dolor haciéndoles ver, al parecer, que su familiar ha perdido la vida pero que no es posible conocer el autor. No comparto bajar los brazos y cambiar el dolor de las víctimas del terrorismo por el bienestar de los etarras que ya ni se esconden. Estoy más que seguro de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están preparados y esperando a que alguien con sentido de Estado y humanidad les posibilite esta acción. Debemos alabar cada uno de nosotros y cada día su ejemplar fidelidad a la libertad y a nuestra protección y a la de España. No sé qué frenos existen en estas investigaciones pero sí pienso en el dolor de estas familias siendo consciente de que se puede hacer más.

El compromiso en todos nosotros debe ser que la democracia y la libertad sean protegidas ante cualquier injerencia que ponga en peligro la vida de inocentes. Dejar en el olvido estos asesinatos de ETA es como querer pasar página sin pensar en el dolor de aquellos que por desgracia ya no podrán nunca hacerlo cediendo a la barbarie. Animo a la sociedad española y, especialmente, a los jueces a reabrir todos los casos de asesinatos de ETA que estén sin resolver, quizás, partiendo de la idea de considerar las acciones terroristas de lesa humanidad e iniciar los trámites necesarios para lograrlo. Es lamentable y vergonzoso que las familias puedan sentirse solas poniendo su única esperanza en que la justicia y la sociedad española alivien, con el recuerdo y la acción, el dolor por el precio tan alto que tuvieron que pagar por ayudarnos a todos nosotros, a todos y cada uno de nosotros. Es incomprensible que en numerosos casos estos familiares tengan que encontrarse con el asesino etarra y, además, con el agravante de verles disfrutar de la vida habiéndola quitado a un inocente y sabiendo que ha prescrito su caso siendo ya libre, judicialmente hablando. Menuda paradoja. Si antes no habían tantos medios judiciales y policiales para resolverlo, ¿por qué ahora disponiendo de ellos no se reabren y se juzga a estos asesinos que se burlan de nuestra democracia? El Estado de Derecho, los Estados democráticos, en definitiva, no pueden permitirse este olvido dejando que reine la impunidad. Lo que más sonrojaría a España es que otro país fuera el que denunciara los asesinatos de ETA por lesa humanidad después de todo por lo que ha pasado. No podemos mirar a otro lado pensando que esta calma tensa es y será nuestra libertad. Nuestra verdadera libertad será aquella que dignifique la vida de la persona humana y que, además, no permita a nadie tener la posibilidad de decidir cuándo quitarla.

Pienso que nos arrepentiremos toda la vida por no haber estado a la altura si alguien se adelanta a España. Confío en mi país y en la justicia que vela por proteger al inocente. Lo que más lamentaría es que el sentimiento de enfrentarse a ETA, teniendo como ejemplo la movilización social iniciada por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco que hace unos días hemos recordado, tenga que despertarse cuando veamos un nuevo asesinato de ETA que, dicho sea de paso, sigue sin entregar las armas ni colaborar con la justicia, no hay arrepentimiento. Puede ser la próxima víctima nuestro vecino, un amigo, un familiar, uno mismo, un político, un militar, un sacerdote, un policía, un joven, un niño, en definitiva, un inocente. Animo al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a iniciar este proceso con la misma insistencia y compromiso con el que lo ha hecho en Venezuela para conseguir la paz, aunque ya conocemos los resultados cuando se trata con personas que han dado refugio a etarras. Le felicitaría si se decidiera a iniciar la demanda junto a la justicia española para que se declaren los asesinatos de ETA de lesa humanidad y así no prescriban. Es simplemente empatía y compromiso con las víctimas y su dolor. Se lo debemos con creces y es nuestra ocasión para demostrar nuevamente al terrorismo que estamos más que unidos pero, sobre todo, que estamos con las víctimas del terrorismo.

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