Lamentable autenticidad

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA

Uno año más, la entrega del Premio Convivencia que la Fundación Broseta concede se convierte en una oportunidad para calibrar el compromiso de los valencianos con los valores de la vida democrática. El premio se ha concedido a la plataforma unionista Sociedad Civil Catalana por liderar la resistencia a las sucesivas iniciativas secesionistas del separatismo catalán. Un liderazgo conseguido por concienciar y movilizar a la sociedad civil catalana para promover la convivencia, no solo entre catalanes con diferentes sensibilidades o ideologías, sino entre los catalanes y el resto de los españoles.

La entrega corre a cargo de las máximas autoridades de la Comunidad y se suele realizar en el Palau de la Generalitat para mostrar dos cosas: el compromiso de todos los valencianos en la lucha contra el terrorismo y la solidaridad con los valores que representaba el profesor Broseta. Como es lógico, el acto no se improvisa y se organiza con tiempo suficiente para que los miembros del Consell tengan la oportunidad de identificarse con la causa de la convivencia, con la concordia y la ética democrática. Como es lógico, los firmantes del Pacto del Botánico han vuelto a escenificar sus discrepancias y hemos visto un Presidente desamparado y abandonado por sus socios. Como es lógico, la sociedad valenciana se ha sorprendido al comprobar que los diputados y representantes de Compromis liderados por Mónica Oltra no han estado en el homenaje ni en la entrega del premio. Como es lógico, en la primera rueda de prensa en la que los periodistas tienen ocasión de preguntar a la señora Oltra la justificación de su ausencia, ella aduce las sufridas «razones de agenda». Como es lógico, desde Podemos y Compromis han mostrado la solidaridad orgánica y financiera con el independentismo pancatalanista a través de plataformas como 'Bloc i Paìs' o 'Dret a Decidir del País Valencià', todo un ejercicio de autenticidad fundacional.

Parece todo muy lógico y a nadie debería sorprender que Compromis y Podemos no quieran identificarse con estos acontecimientos de memoria cívica viva donde se actualizan los valores de la democracia. Lo sorprendente no es la actitud de estos grupos, sino las piruetas éticas, políticas y administrativas que deben hacer las familias del socialismo valenciano. Lo sorprendente es la hipocresía de unos discursos y unas prácticas donde no se muestra con claridad a los ciudadanos que lo mejor del socialismo valenciano está con los valores que representa la Fundación Broseta, y no con el supremacismo soberanista y antidemocrático, alimentados por el entorno de Compromis y Podemos. Lo sorprendente es gobernar con quienes consideran un error identificarse con los valores por los que dio la vida el profesor Broseta y alarmarse ahora por ausencias que tan solo son un ejercicio de miserable y lamentable autenticidad.

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