JUGAR EN TURQUÍA

España ganó sufriendo. La diferencia final en el resultado no refleja lo complicado que fue el partido. Jugar en Turquía tiene esto. Venía el equipo anfitrión de una floja primera fase, clasificándose último de su grupo. Pero daba igual. Jugar en ese ambiente pone a prueba al equipo más experimentado en esas lides. Y nuestra segunda línea acusó esa presión.

Era un partido que pertenecía a los más expertos y curtidos en miles de batallas en esa exigencia. Sí, ya sé que Turquía no era la selección de otros momentos, pero hay que jugar allí para entender lo que pretendo con estas líneas. Un ambiente hostil, por muy empequeñecida que fuera su selección, creyó hasta la extenuación en sus posibilidades aunque fueran mínimas. Una presión que desnuda las capacidades de alguno. Normal, incluso los más expertos sufrieron. Un Pau desacertado, Ricky desquiciado con sus faltas y Marc sin terminar de dominar.

Solo la clarividencia de Sergio Rodríguez en el tercer cuarto, unida a su tándem con un Ricky más centrado en el último cuarto, dieron luz al juego ofensivo. Acierto de Scariolo de apostar por esa solución. El resto fueron acciones aisladas, incluido un triple importante de Juancho.

Ofensivamente costó mucho trabajo anotar, la defensa turca consiguió prácticamente sacar de sus posiciones a los Gasol. Apenas se pudo correr y todo se redujo a un 5x5. Era la opción que tenía Turquía de ganarnos. Se acercaron.

Sin embargo, fue nuestra defensa quien nos dio la victoria. Ya saben eso de que el ataque gana partidos, pero la defensa gana campeonatos. España lo sabe y Scariolo, su entrenador, lo lidera.

Nos espera Alemania en cuartos. Una final más que superar. Intuyo que nuestro equipo estará con mucha más confianza, y nuestra segunda línea, más segura. Jugar en Turquía ayuda a madurar.

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