El jacobino Borrell

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓNValencia

De igual forma que la fuga de empresas ha dinamitado el statu quo que los independentistas catalanes habían fijado con la chirigotesca consulta ilegal, amparada por los blanditos mossos, la alocución de un socialista se ha convertido en la gran esperanza contra los soberanistas. Un histórico del PSOE y del PSC desnudo de los suyos y arropado por PP y Ciudadanos. Quién se lo iba a decir, aunque experiencia ya tiene en eso de «cuerpo a tierra que vienen los nuestros». Un discurso en catalán y entre banderas españolas. Todos aguardaban las palabras del Nobel Mario Vargas Llosa, cabeza de cartel de la manifestación de Barcelona en defensa de la unidad de España, pero quien hizo agitar las conciencias ciudadanas fue otro. Fue Josep Borrell.

«¿No lo podíais haber dicho antes?». Seis palabras dirigidas a los empresarios catalanes que evidenciaban su seguidismo hacia el independentismo, vendedor de muchas mentiras que los patronos no contestaban por comodidad, para que no les señalaran. Pero cuando el miedo se ha apoderado del dinero, ya no hay caretas que valga. «La pela es la pela». Y no ha sido Rajoy ni Rivera quien ha removido pensamientos, ha sido alguien retirado de la alta política, humillado en los 90 por su partido tras querer molestar al aparato que lideraba el omnipotente Felipe González. Borrell ha sustituido el intestino por los datos. Fue la coletilla que abotonó el discurso del Rey, esperado para tranquilizar a los españoles e inesperado por su contundencia.

Ha sido el único, sin utilizar la complacencia con las masas enfervorecidas, que ha desmontado el mito de los 16.000 millones de expolio fiscal y la mentira de que la UE vaya a recibir con los brazos abiertos a una Cataluña independiente. Borrell, el jacobino irredento, todo un hombre de Estado.

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