Un PP irrelevante

J. SÁNCHEZ HERRADOR

Las encuestas confirman los resultados de las elecciones catalanas. El Partido Popular se hunde y llama especialmente la atención el ascenso de Ciudadanos. Sí, son sólo encuestas, pero la tendencia es preocupante para los populares. ¿Cómo puede suceder algo así justo cuando la recuperación económica parece consolidarse? Precisamente porque el PP ha ido dejando de lado a todos los sectores sociales que componen sus votantes potenciales.

El Partido Popular interpretó la confianza in extremis de los electores en los últimos comicios, a pesar de la corrupción, como un cheque en blanco. El problema es que cada vez le cuesta más atraer al electorado conservador ante su evidente desideologización, y también a los sectores más liberales y urbanos, además de que, ya sea por la recesión económica o por convicción, ha hecho una política que ha dañado especialmente a las clases medias, a los profesionales y a los emprendedores. El PP representaba, no obstante, un dique frente al independentismo y se constituía en garante de la unidad del Estado pero, visto lo que ha ocurrido con la gestión del proceso catalán, gran parte de su electorado piensa que no es útil ni para ese cometido.

El Partido Popular ha sido percibido por la mayoría de sus votantes como una formación dubitativa, confusa, sin proyecto nacional, y condicionada por su pasado de corrupción y de pactos con los nacionalistas. Si el PP se aleja de los sectores más dinámicos de la sociedad, si abandona a su electorado tradicional, si no se renueva generacionalmente y además es percibido como una formación antigua, aislada y que ya no tiene el monopolio de la defensa de la Constitución, no sólo corre el riesgo de bajar en las encuestas sino de acabar siendo, como ha ocurrido en Cataluña, un partido irrelevante.

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