INVESTIDURA INTERRUPTUS

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Desde luego carecemos de la mitología criminal anglosajona realzada por los clásicos del celuloide pero, en cambio, seguimos trufados de arrebatos esperpénticos que desembocan en un divertido tono a lo Mortadelo y Filemón. Ellos proyectan la motosierra del matarife Caracuero de 'La matanza de Texas' y nosotros nos arracimamos bajo la llamada del Palleter. Cada cultura tiene lo suyo. Ni mejor ni peor. Por ejemplo, aquí en nuestro folclore delincuente no contamos con figuras como las de Frank Morris y los hermanos Anglin, los que se fugaron de Alcatraz doblegando al sistema penitenciario yanqui. Nunca encontraron sus cadáveres. La pasma de allí aseguró que habían perecido ahogados; los amantes del género negro preferíamos creer que lograron escapar. Recientemente el FBI ha publicado una carta firmada por uno de los hermanos Anglin. La mantenían oculta, imagino que para no ratificar el triunfo de estos fuera de la ley empapados de épica. El exreo ya viejuno y enfermo terminal pedía clemencia y tratamiento médico. No consta que recibiese ni lo uno ni lo otro. La cultura anglo suele optar por el «ojo por ojo» y el perdón no entra en sus esquemas. En cualquier caso, nuestro preso más a la moda es un señor con sobrepeso y un ojo algo pirri que ora en el trullo, y nuestro fugado más célebre un tipo de melena beatnick y gafas John Lennon que gusta de pasear atravesando las brumas de la Europa más morosa. Lo que decíamos, una suerte de Mortadelo y Filemeón protagonizando un sainete entre patético y cómico. Así luce nuestro propio folclore. Para redondear la jugada, el mismo día asistimos a la investidura 'interruptus' del separatismo mientras el Rey le concedía el toisón de oro a su heredera. ¿Cómo no voy a disfrutar siendo español? De la solemnidad a la caspa sin salir de casa. Insuperable.

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