Independencia en pocos años

Independencia en pocos años
Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Los soberanistas saben que a pesar de su victoria (en escaños, que no en votos) en las elecciones del pasado día 21, a corto plazo es imposible llevar a la práctica su proyecto. El rechazo de la comunidad internacional -no sólo de la Unión Europea sino de todos los países- a aceptar una declaración unilateral de independencia, sitúa esta vía en un punto muerto. De momento. Mantener el control de la Administración autonómica les permite seguir manejando instituciones y fondos claves para que la aspiración secesionista no decaiga. Como se ha demostrado durante la campaña electoral, TV3 (y los medios privados generosamente subvencionados por la Generalitat) son un elemento fundamental para que el discurso del agravio, del España nos roba y no nos quiere, continúe calando en amplias capas de la sociedad catalana. Con el nuevo Govern, lo presida quien lo presida, volverán las famosas embajadas, que tanto daño han hecho a la imagen exterior de España. Y recuperado el mando de los Mossos, sus nuevos jefes podrán nuevamente ponerlos a realizar labores dirigidas a facilitar un segundo ‘procés’. Añádase a todo ello que en los colegios y en las universidades nada ha cambiado, que el modelo sigue siendo el mismo, y que las nuevas generaciones de jóvenes salen de las escuelas con una clara visión de que su universo es Cataluña, la única nación que conocen es Cataluña y por tanto Cataluña debe ser un Estado. Los partidos independentistas captan el voto de los nuevos votantes, los que cumplen 18 años, que apenas va a parar a las formaciones constitucionalistas. El adoctrinamiento, que unos niegan y los otros denuncian pero frente al que no hacen nada, está dando ya sus frutos. Y más que va a dar.

El Estado español, sus sucesivos gobiernos (primero la moribunda UCD, luego el PSOE de Felipe González, posteriormente el PP de Aznar, más tarde otra vez el PSOE, esta vez de Zapatero, y para acabarlo de rematar nuevamente el PP de Rajoy) han hecho dejación de funciones en Cataluña y en el resto de las autonomías en una materia clave para el futuro de España como es la educación. Ahora, tal vez, sea tarde, aunque muchas voces piden una recentralización de competencias como la enseñanza. Pero lo que es indudable es que sin el control de lo que se enseña en las aulas catalanas, con unos medios de comunicación fieles a la causa y con una Administración pública entregada y que maneja un presupuesto de 30.000 millones de euros, es muy difícil que en pocos años el desafío soberanista no consiga su objetivo. Salvo que los partidos constitucionalistas tomen medidas para impedirlo. Pero ¿se imaginan al PP y al PSOE pactando un control estatal de lo que se enseña en los colegios catalanes, vascos, valencianos...?

Fotos

Vídeos