ILEGALIZAR LA LITERATURA

ESTHER ASPERILLA

Hubo tiempos en que no era fácil obtener, leer o conservar un libro. Desde el incendio de la biblioteca de Alejandría hasta el totalitarismo nazi quemándolos en las plazas, los libros han sido continuamente vejados y maltratados a lo largo de la historia. Y eso que en torno a la circulación de libros circulan bellas historias como ésta que os cuento ahora.

En los años posteriores a la gran depresión estadounidense hubo un colectivo de mujeres que recorrían cientos de millas a caballo para llevar libros, periódicos y publicaciones a los rincones más recónditos del territorio. La brigada ecuestre de bibliotecarias se puso en marcha en un área montañosa de Kentucky cuyos habitantes habían sido especialmente golpeados por la crisis financiera. Eran gentes que vivían en zonas aisladas y tenían poca conexión con el mundo exterior. Releo su historia y dejo volar mi imaginación.

A mí (lo reconozco) me hubiese encantado ser una de esas jinetes. Y es que los libros cuando estaban solo al alcance de unos pocos eran un bien preciado. Que digo bien, eran un tesoro. Pero en los tiempos que corren es fácil acceder a ellos y tal vez por eso son ampliamente ignorados. Es la condición humana. Lo accesible pierde misterio. La inmediatez y la intensidad de los medios de comunicación y de Internet ganan la batalla a la profundidad de la lectura. ¿Para qué abrir un libro que tardaré días en leer si lo puedo ver en la tele o en el móvil? Leer se convierte así en un esfuerzo cuanto menos innecesario. A lo mejor habría que hacer caso a Jodorowsky cuando en tono irónico propone prohibirlos para que recuperen parte de su encanto. Tal vez, nos dice, si prohibieran la literatura igual que la cocaína la gente, por puro morbo, buscaría meterse un par de líneas. Eso me recuerda que Andy Warhol solía robar libros de la biblioteca de Nueva York con cierta frecuencia. Tal vez haya que rodearlos pues de un halo de prohibición y misterio. Tal vez el interés crezca si ilegalizamos la literatura.

Fotos

Vídeos