¿De qué igualdad hablamos?

BORJA RODRÍGUEZ

La violación es un crimen. Pero el flirteo insistente o torpe no es un delito, ni la caballerosidad una agresión machista». Fueron algunas de las palabras publicadas por actrices como Catherine Deneuve en Le Monde a raíz del movimiento #metoo, nacido para denunciar los casos de abusos machistas. Y mi pregunta es ¿dónde estamos los hombres? Debiéramos haber sido nosotros los que defendiéramos la normalidad de los comportamientos entre hombre y mujer alejándolo de tanto puritanismo. Hemos llegado al punto en el que decirle a una mujer que va guapa supone ser machista o no cumplir con los comportamientos de igualdad que se pretenden imponer. Lo normal ya sucede, y es que la mujer piropea tanto o más que el hombre. Y no pasa nada. Somos individuos de la misma especie donde el cortejo forma parte de la formación de la pareja. Todos estamos de acuerdo en otro aspecto que nada tiene que ver: la condena radical sobre los delitos de violencia machista protagonizada por auténticos animales, enfermos, malnacidos y sinvergüenzas. Es una lacra en la que deben invertir mucho más esfuerzo y dinero todas las instituciones, incluidos los medios de comunicación.

Pero ha tenido que ser un grupo de mujeres las que no reconozcan este feminismo que nos estan imponiendo, «que más allá de denunciar los abusos de poder, encarna odio a los hombres y su sexualidad» y somos los hombres los que parece que hemos perdido el tren de nuestra propia defensa. Reivindico el derecho del hombre normal (somos la mayoría) a piropear, cortejar, conquistar, tontear o flirtear con plena naturalidad. El derecho a mirar a una mujer bonita, bella por fuera y por dentro con la libertad de expresar la admiración de la mejor de las formas y con el mayor de los respetos.

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