HORA DE COBRAR LAS DEUDAS

HORA DE COBRAR  LAS DEUDAS

El impulso de Fomento a la red ferroviaria de Valencia debe continuar con el acuerdo necesario para la Marina

PACO MORENO

Dos años parece mucho, pero si se piensa que han pasado diez desde que se dejó aparcado el proyecto del túnel pasante desde el Parque Central entonces la cosa adquiere más perspectiva. Los grandes proyectos como el impulsado la semana pasada por el Ministerio de Fomento pasan de un gobierno a otro y necesitan que sean considerados prioritarios por todos sin excepción. El ejemplo del túnel ferroviario que atravesará Valencia para permitir que la estación actual deje de ser un 'cul de sac', además de acabar el jardín, sirve a la perfección.

Lo importante es que los políticos sean capaces de responder a la situación económica, que apunta una mejora paulatina. A Rita Barberá le tocó apretar los puños y pactar que el túnel se dejara fuera de sus reivindicaciones por la crisis galopante que entonces sufría España. Ahora no se entenderían demoras a causa de la burocracia o la falta de entendimiento político.

Hablo del canal de acceso, ese corto pero costoso túnel que debe ir desde el bulevar sur hasta la futura estación Central. Nada más y nada menos que 340 millones de euros. Digo túnel, pero es mejor imaginarlo como un puñado de tubos gigantes en dos niveles que llegarán a los andenes con una exactitud milimétrica sin afectar a los edificios del entorno y al servicio ferroviario, que debe seguir como si nada. Ya hay acuerdo para la financiación. La mitad del dinero de los Presupuestos del Estado y el resto a repartir entre el Ayuntamiento y la Generalitat, con el primer plazo que vencerá en 2024. Ya tardan en cumplir los plazos legales, exposiciones al público y demás. Valencia debe cobrar una deuda que le deben desde hace mucho tiempo y por demasiados motivos.

No me remontaré a lo del sello del Plan Sur para pagar el nuevo cauce, sino que considero suficiente hablar de las Olimpiadas de Barcelona en 1992, la Exposición Universal de Sevilla del mismo año y un evento similar en Zaragoza más reciente. Al otro lado, el Consorcio Valencia 2007 que adeuda 465 millones de euros producto de las obras realizadas en la Marina. Las letras son pagadas por el Tesoro, eso sí, pero el Gobierno toma nota de todos los desembolsos para pedirlos en su momento.

Frente a esa situación sólo se puede trabajar con unidad de criterio y cohesión, es decir, una reivindicación de todos los partidos. Eso es lo que está faltando cada vez más en el Ayuntamiento a cuenta del plan de usos de la Marina y el previsto edificio de hasta 30 plantas en la dársena.

Dos de los tres partidos del gobierno tripartito parece que ya se han caído del caballo y han entendido que la Marina necesita una rentabilidad económica más allá de museos y ágoras para actividades vecinales. Como bien recordaba el Partido Popular, tanto Compromís como el PSPV no apoyaron con sus votos en 2014 el plan que incluía esta torre. Entonces todo lo que tuviera el mínimo aroma a gran proyecto inmobiliario era etiquetado como producto tóxico. Cuánto ha cambiado todo.

Cuando este proyecto, protagonizado por un hotel, pase por las comisiones y el pleno, es de esperar que la oposición lo apoye con sus votos. Queda la incógnita de si València en Comú cambiará el suyo, ahora contrario como se vio en el último consejo rector del Consorcio. Su rechazo no supondrá nada pero este tipo de iniciativas que pasan de un mandato a otro no deben sufrir posibles sobresaltos.

La postura de María Oliver hay que respetarla pero no la comparto, de la misma manera a lo que opino de la anulación para convertir el antiguo Varadero en un centro gastronómico en favor de un museo del Mar. Prefiero un hotel a que no haya nada y me gusta más una inversión privada que ayude a mantener la Marina antes que otro museo. Sólo hay que darse una vuelta por las Atarazanas de Barcelona, seguramente uno de los mejores museos marítimos de Europa. Jamás he visto una cola de visitantes en la entrada de taquillas, pese a que en su interior hay hasta una galera real y en la dársena cercana varias embarcaciones.

El antiguo Varadero ya estaba acordado que sirviera como inmueble para la hostelería y por ese afán de lo marinero se anuló dejando en la estacada a la empresa que había apostado con su dinero por el proyecto. ¿No es suficiente con las Atarazanas y la Casa dels Bous? ¿No es suficiente un espacio para barcos en la dársena? Es más, si quieren apoyar de verdad al sector, todo ese dinero debería emplearse en una nueva Lonja de pescadores, más zonas de amarres y servicios, que acaben con una provisionalidad que dura más de una década.

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