Hollywood comarcal

ANTONIO VERGARA

Tras el estruendoso fracaso de la Ciudad de la Luz (Alicante), abandonada desde 2014 -todo lo gastado entre el periodo 2000-2014 fue de 500 millones de euros-, la Administración pública se ha vuelto prudente. Hubo 63 película rodadas, total o parcialmente, entre 2005 y 2012, fecha esta última donde no pudo prolongar más su agonía asistida.

Algunas de las obras maestras y grandes película de la historia del cine que salieron de la 'millor terreta del mon' fueron, por ejemplo, 'Manolete' (aún no la han estrenado), 'L'Alqueria Blanca', 'Balada triste de trompeta', 'Fin' o 'El capitán Trueno y el Santo Grial'.

Sobre esta última película conviene detenerse brevemente. Fue financiada parcialmente por la Generalitat cuando la presidía Francisco Camps. El óbolo fue de ¡700.000! euros. Y el fracaso del filme, colosal. Lean 'El Mundo' con fecha 5-11-2011 -en Internet- y quedarán 'espardalizados'.

Lo enigmático es que esta subvención pública para el productor y guionista (?) del filme, cuyo padre, muy de izquierdas y más de treinta años chupando del erario público, cobra ahora dietas por pertenecer, a propuesta del PSPV, al Consejo Rector de la nueva televisión valenciana, estuvo moviendo los hilos de la ayuda a hurtadillas, junto con el otro productor, Antonio Mansilla. Y aquí me quedo..., de momento.

Tras fiascos como éste, la Diputación de Valencia, por medio de su Patronat de Turisme, ha «lanzado un plan estratégico para facilitar el rodaje de películas en municipios valencianos'» En primer lugar, no entendemos por qué las administraciones públicas quieren emular a los potentes, creativos y riquísimos estudios norteamericanos de la época gloriosa de Hollywood: RKO, Warner Bross, Fox, Metro Goldwyn Mayer o Paramount.

La dedicación de la Diputación de Valencia debe ser la propia de un ente administrativo. La supuesta ayuda a la cultura siempre va a engrosar las libretas de ahorro a la vista de sus correligionarios, amigos, y a la 'mafieta cultural' autóctona. La tenemos identificada desde los tiempos en que la conselleria de Obras Públicas y Urbanismo de Rafael Blasco Castany le pagó (1988) un libro sobre La Albufera a uno de los cofrades de esta 'mafieta' local y sociedad de socorros mutuos.

La Paramount jamás habría invertido una peseta en la producción de, verbigracia, 'Tramontana' (1991), pero sí la Generalitat de Joan Lerma, que puso un fajo de pesetas porque se estrenó en valenciano. No muchas, para ser objetivos. La película nos dio pena. La entrada en Morella -una de las localizaciones históricas- de los caballeros protagonistas y ocho o diez extras mirándolos (los vecinos de una ciudad amurallada del siglo XIV) nos produjo una risa sana.

E inmediatamente nos acordamos de los extraordinarios figurantes de Guadalix de la Sierra donde se rodó '¡Bienvenido, Mr. Marshall!' (1953). Claro, el director se llamaba Luis García Berlanga. En 'Tramontana', versión valenciana, incluso me pareció ver, a lo lejos de un plano, el indicativo del restaurante Casa Roque, sito en Morella.

El 'plan estratégico' de la Diputación se concreta en -no se lo pierdan- destinar ¡30.000 euros! para repartir entre aquellos municipios o 'comarques' que pongan su pueblo, las bellezas naturales y paisajísticas (peñascos, 'cavallons de l'horta', zonas abruptas, humedales, ríos con agua o poblados ibéricos) a disposición de quienes ejercen ese horror denominado 'audiovisual'.

Todos andan muy quejosos porque no encuentran financiación para comenzar y llevar a buen término (la pantalla) su talento, oculto por la insensibilidad cinéfila y cultural de los partidos de 'progreso' que gobiernan este 'Colorado Territory', western de 1949 dirigido por Raoul Walsh que supera, a priori, a todas las películas (¿qué imbecilidad es esa de llamarles 'pelis') que puedan rodar nuestros incomprendidos cineastas y actores. ¿O es que en la Comunidad Valenciana hay actores como Joel McCrea y actrices que se acerquen a Dorothy Malone y Virgina Mayo?

Otro problema es la pésima vocalización y dicción cuando hablan. Ya escribí hace diez años que a la mayoría de los actores jóvenes y menos jóvenes los deberían doblar los profesionales de esta especialización para que entendamos lo que dicen.

¡30.000 euros! ¡Qué risa, María Luisa!

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