UNA HISTORIA DEL VALENCIA (XV)

UNA HISTORIA DEL VALENCIA (XV)

La Liga se creó en la temporada 28-29. El Valencia quedó encuadrado inicialmente en la Segunda División

A mediados de los años veinte se hizo evidente que el fútbol, que pocos años atrás era un simple pasatiempo de ociosos, estaba cambiando muy deprisa. En un lustro los modestos recintos deportivos habían dado paso a imponentes estadios; las paupérrimas asistencias, a llenos hasta la bandera; la escasa atención de la prensa, a la aparición de medios de comunicación específicos. El mundo del deporte había generado un mercado económico muy apetecible en el que los futbolistas, protagonistas a fin de cuentas del juego, también querían tomar parte. El profesionalismo encubierto (el famoso 'amateurismo marrón') se hallaba ampliamente extendido, lo que había obligado a la creación en 1926 del primer reglamento del fútbol profesional para regularizar la situación. Por otra parte, desde el punto de vista deportivo, los campeonatos regionales no acababan de satisfacer las necesidades de los grandes clubes.

Consciente de que toda esa transformación crearía divisiones profundas y establecería un fútbol con varios niveles, el Valencia había acelerado el proceso para convertirse en un club plenamente profesional. Ya sabemos cómo años atrás la entidad había empezado a abonar traspasos para incorporar a buenos jugadores y a pagar salarios a su plantilla. Desde el punto de vista administrativo, la sociedad había crecido hasta el punto de incorporar a su organigrama una figura, la del secretario general, esencial para el funcionamiento de la entidad.

En mayo de 1927, ante los movimientos de los clubes campeones de España (Barcelona, Madrid, Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Arenas y Real Unión) para establecer su propia Liga, un grupo de sociedades de prestigio y creciente importancia deportiva (Athletic de Madrid, Espanyol, Celta, Sevilla, Sporting, Racing de Santander y Valencia) se reunieron en Madrid para organizar un campeonato. Tanto el torneo de los primeros (agrupados en la 'Unión de Clubes') como el de los segundos (la llamada 'Liga Profesional' o 'Liga Máxima', que empezó a disputarse en septiembre de 1927) quedaron inconclusos debido a la deficiente organización y a la falta de interés de los clubes, cuestiones que acabaron por desvirtuar el proyecto. Muchos partidos previstos no llegaron a celebrarse. El mismo Valencia, enfrascado en la Copa de 1928, jugó varios encuentros con suplentes y futbolistas del equipo reserva y en otros ni siquiera se presentó.

Por fin, tras meses de tensas reuniones, en noviembre de 1928 se llegó a un acuerdo. Se celebraría un campeonato estatal de Liga que contaría con tres grupos de diez equipos cada uno: Primera División, en la que participarían los seis clubes campeones de España, los tres que habían sido finalistas (Espanyol, Athletic de Madrid y Europa) y un décimo que saldría de unas eliminatorias en cuatro fases, que se disputarían a partido único y en campo neutral; una Segunda División A en la que estarían encuadrados, a la espera de la resolución del play-off de ascenso a Primera, Racing de Santander, Valencia, Celta, Deportivo, Sevilla, Oviedo, Sporting, Iberia de Zaragoza, Alavés, Betis y Racing de Madrid; y una Segunda División B en la que pugnaron por entrar, sin suerte, el Levante y el Gimnástico.

Al Valencia le tocó en suerte disputar la primera eliminatoria ante el Racing de Santander en Madrid el 10 de enero de 1929. El partido fue vibrante. Tras adelantarse en el marcador gracias a un gol de Picolín, dos tantos del Racing le pusieron contra las cuerdas a pesar de su mejor juego. Cuando todo parecía perdido, una genialidad de Silvino Cervelló a dos minutos para el final dio la igualada a los de Elliott y forzó la prórroga, en la que el marcador no se movió. Habría, pues, partido de desempate.

Tres días después, en el Metropolitano de Madrid, el Valencia y el Racing volvieron a verse las caras en un encuentro que forma parte de la historia negra del club. El Valencia se adelantó recién iniciado el encuentro por medio de un gol de Navarro. Poco después, tras igualar el Racing, Pedro Escartín anuló un tanto legal a Silvino por una mano que solo vio él y concedió otro, en fuera de juego, a los santanderinos. Además, no señaló un claro penalti a Silvino en el tramo final del partido. Diezmado por las lesiones y claramente perjudicado por la actuación arbitral (que 'La Correspondencia' definió como «detestable»), el Valencia quedó descabalgado del camino para asceder a Primera y obligado a competir en Segunda, categoría en la que jugaría durante tres temporadas hasta el mágico ascenso de 1931.

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