Hermoso campanario

Mª ÁNGELES ARAZO

Son numerosos los campanarios que, en el paisaje horizontal de la huerta que nos rodea, destacan a mediados de verano, cuando celebran en los pueblos sus fiestas religiosas a Cristos o Vírgenes y, junto a la torre, se sucede una apoteosis de fuegos artificiales. Claro que algunos se ganaron su fama porque bastó que fueran iluminados, como el de Massarrojos. Como un faro nos cita, y hay que adentrarse al núcleo y contemplarlo.

La fuente emblemática es octogonal: buena muestra de la piedra procedente de las canteras del pueblo, las del Badall y del Molí. La amplia taza está situada a escasos metros de la Iglesia Parroquial de la Asunción y Santa Bárbara, tan repleta de imágenes, de lámparas y pinturas murales. Y a unos pasos de la fontana se alza la torre de la que trasciende el espíritu de unión de sus gentes, para quienes no contó el esfuerzo de construirlo con piedra sillar de las citadas canteras, que se transportaban en carros para tallarlas a pie de obra.

Refieren las crónicas que el 27 de agosto de 1887 se inició la soñada edificación, contando con la dispensa del Arzobispo de Valencia para trabajar los domingos y festivos. El 7 de julio de 1895 fue colocada la veleta con el anagrama de María.

Campanario querido como pocos, levantado con tanto amor como sacrificio, con cuatro campanas logradas también con aportación comunitaria; fueron bendecidas el 4 de junio de 1896, inaugurándose en la misa cantada 'Al Dios sacramentado', de Salvador Giner.

Como escribió José Senent Ibáñez:

'Cuatre campanes el volten,

una per cada costat,

son filles del patrimoni

qu'el poble unit ha creat'

Celoso de sus tradiciones, el pueblo mantiene el canto de la Aurora en determinadas festividades y es una delicia escuchar en la plaza, junto a la fuente, a los cantores y un grupo de músicos: un bajo, una tuba, un saxo y un oboe, las hemosas melodías, no faltando nunca la 'vella', la más antigua:

'Sacra Aurora, lucero brillante, muy humilde os pido vuestra protección'.

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