Un hedor constante

La política valenciana apesta a corrupción, cinismo y mentiras

IGNACIO GIL LÁZARO

Saltó la liebre. Compromís y el PSPV están siendo investigados por presunta financiación irregular de sus campañas correspondientes a las elecciones celebradas en el año 2007. Hechos supuestamente similares a aquellos por los que el Partido Popular anda sujeto a la acción de la Justicia. No vale la pena ahondar en detalles. La cuestión es que la política valenciana apesta a corrupción, cinismo y mentiras. Antes y ahora. Un hedor constante. Desde luego el sórdido espectáculo de acusaciones y reproches que en estos días se cruzan unos y otros resulta de nuevo patético e inútil. Lo que antaño Oltra y Puig le espetaban al PP hoy este lo esgrime contra ambos reiterando idénticas frases a las oídas entonces en boca de aquellos. Mientras tanto nacionalistas y socialistas miden sus palabras olvidando el agrio tono inquisitivo empleado a destajo cuando los escándalos pintaban lejos de su casa. En fin, desmemoria selectiva e impostura a raudales exhibida por todos. Actitud que no salva a ninguno de los bandos inmersos en la liza. Un ejercicio de hipocresía partidista que irrita cada vez más a la opinión pública, harta de escuchar cómo mediocres y pillos esgrimen la 'mangarrufia' ajena para intentar tapar tras ella la propia. Sin embargo, a estas alturas ni Compromís, ni el PSPV, ni el PP están ya en condiciones de darse mutuamente lecciones al respecto. Según parece la autoridad judicial tiene indicios suficientes para considerar que los tres usaron procedimientos gemelos. La misma ciénaga. Empresas interpuestas, facturas falsas, adjudicaciones trucadas y personajes intermediando en la sombra con desprecio absoluto a la ley, a la ética y también en consecuencia al dinero de los contribuyentes. Es preciso pues tomar buena nota de cuanto ocurra a continuación. Así lo exige el respeto a la verdad y el nivel del listón que la izquierda estableció cuando las sospechas fluían en dirección opuesta. Por eso de entrada Puig y Oltra no han tenido más remedio que apoyar la creación de la comisión parlamentaria propuesta por Ciudadanos para investigar los hechos. Pauta obligada. Ración inevitable de su anterior medicina cuando les era muy fácil acusar al adversario. Habrá que ver también hasta quién llega después la asunción de responsabilidades políticas, si es el caso. Seguro que esta vez Mónica Oltra no exhibe camisetas alusivas, ni Grezzi o Ribó claman contra los corruptos en las redes sociales. Sea como fuere, hay que barrer sin distingos. La realidad valenciana reclama ideas sólidas y trayectorias intachables acreditadas de verdad a lo largo del tiempo. No cabe seguir esperando a que llegue el escándalo siguiente. Esto se ha de acabar. Caiga quien caiga. Sobran descarados, oportunistas, pícaros y mentecatos. Valencia pide un proyecto atractivo que genere ilusión y confianza. Más allá por supuesto de la agotada retórica habitual de quienes representan a siglas manchadas. Cabe esperar ese cambio. Las urnas tendrán la palabra.

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