¿Se hará el nuevo Mestalla?

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El rediseño del nuevo Mestalla ha florecido sin un motivo que justifique la fulgurante aparición. La estrategia del Valencia Club de Fútbol desemboca en dos preguntas que no han encontrado respuesta. La primera tiene que ver con los tiempos: ¿por qué han decidido mostrar ahora un boceto que llevaba meses en un cajón? Nadie ha ofrecido un argumento concreto. Las teorías son muchas. Desde la necesidad de calmar la junta de accionistas hasta el salvavidas de ganar tiempo por el aliento en el cogote del Ayuntamiento de Valencia para que se cumplan en la medida de lo posible los plazos. Esta cuestión es una anécdota respecto a la pregunta del millón, la que de verdad tiene en vilo al valencianismo: ¿pero van a iniciar las obras y acabar el nuevo estadio? Los periodistas, en teoría, son los que hacemos las preguntas. Pero ahora el vuelo es el de un bumerán. En los últimos días, amigos y familiares se descaran con la cuestión de marras: ¿pero tú crees que van a construir el nuevo Mestalla? Yo optó por el recurso fácil. Me encojo de hombros y pego patadón. Me preocupa más que gente que creo que debe estar enterada del tema no me despeje la incógnita cuándo pregunto sobre el tema. Y me desconsuela todavía más que otra gente, que también debería estar muy al tanto del proyecto, me interrogue sobre si sé algo relativo la fecha de finalización de unas obras que todavía no han empezado. Será difícil de explicar, si es que se produce, el fracaso de otro estadio virtual. El relato del valencianismo se ha construido este siglo desde el capítulo inicial del coliseo de Arena, el delirio de Juan Soler, la cubierta azul de Newcoval, la sostenibilidad de Salvo y la comodidad de Murthy. No sé si el Valencia iniciará las obras del 'nuevo viejo nuevo' Mestalla. Soy incapaz de afirmar que antes de una década el valencianismo se trasladará a la avenida de Les Corts Valencianes. La experiencia aconseja que la prudencia es la mejor compañera de viaje en estos casos. Pero sí que hay una cosa que no evita que la mosca se me vaya de detrás de la oreja. Es extraño que tras una década de retraso, no haya una fecha oficial y firme para que el Valencia se traslade a su nueva casa. Todo son buenas intenciones y el mensaje repetitivo de que hay un compromiso pero no una obligación. Un estribillo que se promociona desde el propio club para que nadie serigrafíe una fecha de caducidad en la tapa del nuevo proyecto. El paso de los años obliga a ser cauto. Al final no hay mejor respuesta que una dosis de realidad. ¿Crees que el Valencia va a iniciar las obras del nuevo estadio? Pues hasta que no vea una excavadora no me lo creeré. Lo que sí que pienso es que lo que nadie aguantará más es otro proyecto -y sería el cuarto- de Marck Fenwick. Y el aviso es para navegantes.

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