Hans, Vicenta y la Ley de Turismo

El Sr. Hans es alemán, oriundo de un pequeño pueblo de Renania del Norte, vino a Valencia por primera vez en 2011 para visitar a su hijo Peter, que estaba haciendo un intercambio Erasmus, y le gustó tanto que ha vuelto en varias ocasiones e incluso está pensando adquirir una vivienda para jubilarse aquí.

La Sra. Vicenta es valenciana, nacida en el barri de Russafa como sus padres y abuelos, sigue viviendo en su casa de toda la vida pese a que gran parte de sus vecinos y comercios de siempre están cambiando por tiendas de bicicletas, vinilos y un puñado de cafeterías donde sirven una cosa llamada 'brunch'.

¿Qué tienen que ver y que interés tienen el Sr. Hans y la Sra. Vicenta en la nueva Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad que están debatiendo Les Corts Valencianes? Mucho, en tanto el turismo en nuestra región representa más del 13% del PIB con 9 millones de turistas extranjeros de visita en 2017 (según datos del Instituto Nacional de Estadística) y es un sector económico con implicaciones directas en el día a día (¡y la noche!) de nuestros vecinos y municipios.

Y este potente funcionamiento del sector turístico conlleva, como es por todos conocido por la ausencia de una adecuada regulación, una serie de molestias y conflictos entre los turistas y su derecho al disfrute y los vecinos y su derecho a una ciudad habitable, que se traducen de forma visible en ruidos e insalubridad. Y de forma invisible en problemáticas más complejas que, junto a la gentrificación, comportan el cierre de comercios tradicionales, la expulsión de vecinos de sus barrios de siempre y el aumento del precio de la vivienda motivada por la aparición de miles de apartamentos turísticos situados dentro de edificios residenciales, en situación irregular y sin que exista ningún tipo de control.

Es más: si se cumple la previsión que todos los informes e indicadores turísticos sugieren, uno tras otro, de que el turismo va a seguir aumentando de forma muy intensa en la Comunitat Valenciana, es lógico pensar que estos conflictos y problemáticas van a aumentar si persiste el actual desgobieno.

¿Cómo, así pues, se puede lograr el tan necesario equilibrio entre el derecho al disfrute de los turistas y el derecho al descanso y la ciudad de los vecinos de nuestra tierra? Es una pregunta compleja que ciudades y regiones de todo el mundo están intentando responder, y que merece una reflexión profunda sobre qué modelo de ciudad queremos.

Siendo un problema complejo con muchos intereses encontrados que es necesario conciliar, en base a la experiencia y las medidas que están tomando otras regiones y ciudades de nuestro entorno, ésta Federación ha estudiado y compartido con los grupos parlamentarios y la sociedad valenciana una serie de propuestas que creemos viables, razonables y necesarias: que en un edificio de vecinos, de entrada, no pueda haber un apartamento turístico y, en todo caso, se requiera la autorización expresa y unánime de los residentes; mejorar la coordinación entre la Generalitat Valenciana y los ayuntamientos, para que no se pueda validar el registro de un apartamento turístico si no cumple con la normativa urbanística municipal; diferenciar entre alquiler turístico 'compartido' y 'profesional'; obligar a las plataformas a colaborar en el control y cumplimiento de la normativa, bajo pena de sanción; estudiar e implementar planes de intervención turística y zonas turísticamente saturadas; y, por supuesto, incorporar a las asociaciones vecinales como un actor más del Consejo Valenciano de Turismo.

Es cierto -y no se puede decir lo contrario- que lugares como la ciudad de València no están al nivel de saturación y conflictos de otras ciudades de nuestro entorno como Barcelona, pero es más cierto también que la experiencia nos dice que si no se hacen los análisis necesarios y se adoptan las medidas de prevención necesarias, es muy posible que en unos años nos lamentemos.

La Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad es una oportunidad excelente para ello: es necesario que sector turístico, sociedad y autoridades públicas tomen las medidas adecuadas y sienten a tiempo las bases para prevenir conflictos y problemas futuros que ya asoman en nuestras ciudades. El Sr. Hans, la Sra. Vicenta, sus hijos, los futuros visitantes y vecinos, nos lo agradecerán.

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