Habla de devolver y no lo sustituyen

FERRAN BELDA

Diego Maciá pronunció el pasado día 6, según publicó LAS PROVINCIAS, las palabras prohibidas: Devolver competencias. Y sea porque no es un mandando: fue alcalde de Elche y diputado. Porque es más lermista que el actual titular del Consell. Porque aún no lleva un año en el cargo; entró con calzador. O porque Ximo Puig no está en condiciones de granjearse más enemigos en el PSPV, el caso es que, a fecha de hoy, aún no ha sido destituido como director general de Industria. Y eso que confirmó a la Federación de Industrias Extractivas su deseo de devolver al Estado las comprometedoras competencias en materia de explosivos, pirotecnia y cartuchería que éste le transfirió en 1992. Yo es que leí la noticia y pensé: «Ara ve quan el maten!», que es lo que gritaban los reventadores en el cine en el momento crucial de la película para hacer lo que ahora llaman 'spoiler'. Ahora es cuando los de Compromís se alían con los socialistas partidarios de recrecer la Generalidad aunque no haya con qué y se lo cepillan, por lo mismo que Carles Puigdemont remodeló medio gobierno catalán a la mínima que se le achantó un consejero, el de Conocimiento, precisamente. Para que sirviera de advertencia a los tibios. ¿Recular? ¡Ni para tomar carrerilla! Hasta la victoria, siempre. Patria o muerte, que diría el Che. Y acabará diciendo Puig en cuanto se le caliente un poquitín más la boca. Pero la verdad es que me equivoqué. Han pasado 18 días desde entonces y, aunque está que no puede irse a Gijón por si le quitan el sillón he de admitir que el director general que yo di por muerto para mis adentros goza de buena salud.

De todas las maneras, si yo fuera él no las tendría todas conmigo. El pleno del Consell celebrado el viernes en Ademuz aprobó el nuevo reglamento orgánico funcional de la Consejería de Industria. Oficialmente, para dar cabida en el organigrama al socialmente rehabilitado Enric Nomdedéu, último en sumarse a la mesa; una mesa de salón comedor, valga añadir, absolutamente desproporcionada para una competencia compartida con el Gobierno: un secretario y 3 directores generales son multitud. Extraoficialmente, para incrementar el poder de la directora general del IVACE en detrimento de Maciá. Sea como fuere hay un dato que ilustra mejor que nada la inestabilidad estructural reinante esa casa. La última actualización de la pirámide de mando que aparece en la web de la conselleria data de este mismo mes. Y, por si esto fuera poco, una nota a pie de página electrónica advierte que se pone al día «cada vez que un alto cargo es nombrado o cesado»(sic). Vamos que no siendo de Compromís y llamándose Maciá, pero no Francesc ni Alavedra, tiene más posibilidades que nadie de salir despedido a córner. No olvidemos que Puig es españolista en lo orgánico (Susana Díaz) y maulet en lo institucional. Y si quiere continuar profundizando en el autogobierno tarde o temprano le sobrarán Baigets como Maciá.

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