El gusto por viajar

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Mónica Oltra le ha cogido el gusto a viajar. A viajar oficialmente, se entiende, que particularmente lo hará o no lo hará, pero eso es algo que está fuera del interés público, pertenece a su vida privada, a su ámbito familiar, y no es objeto del análisis político. De repente, a los dos años de gobernar la Comunitat Valenciana, se ha dado cuenta de lo goloso y atractivo que es subirse a un avión en calidad de representante política de una autonomía española, la Comunitat Valenciana, alojarse en un hotel como vicepresidenta de la Generalitat, ser recibida en foros y organismos internacionales, entrevistarse con dirigentes de otros países, conocer distintas realidades. Esta vez, el viaje es a Oriente Medio y tiene relación con los refugiados palestinos, tema de atención preferente para cualquier político español de izquierdas que se precie. Antes, muy poco antes, fue a Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo, para darse una vuelta por las instituciones europeas, donde igual se cruzó por los pasillos con Marina Albiol, la eurodiputada valenciana de Izquierda Unida que trabaja sin descanso por los agresores de guardias civiles. La afición viajera siempre suele surgir cuando el escenario cercano se complica, cuando los problemas empiezan a multiplicarse y ya no caben los numeritos de circo ni la exhibición de camisetas para solucionarlos. Es entonces cuando uno ve en el exterior una válvula de escape, una forma de evasión que no permite arreglar los desperfectos pero que te aleja del foco, te saca de la primera línea, te evita las preguntas incómodas de esos periodistas que antes parecían tan simpáticos, tan colegas, tan enrollados, y ahora empiezan a resultar cargantes, demasiado insistentes, quien sabe si serán agentes a sueldo de la malvada derechona... Una semana fuera de Valencia da para mucho, entre otras cosas para saltarse la actividad parlamentaria y el pleno del Consell, con su correspondiente rueda de prensa. Lo que hace años, cuando gobernaba el PP, era escapismo, irresponsabilidad, huida, cobardía incluso, ahora es responsabilidad, solidaridad, sacrificio, sobreesfuerzo. Antes, y ahora, a mi me parece que estos viajes de dirigentes regionales son inapropiados, que las relaciones exteriores de un Estado como España corren a cargo de su Gobierno central, no de las comunidades autónomas, que a los políticos locales -del PP, del PSOE, de Compromís, de todos los partidos- les entusiasma la idea de viajar, de ser recibidos como si fueran estadistas, de salir de esa rutina semanal del despacho, las sesiones en Les Corts, el pleno del Consell, las visitas a pueblos y ciudades de la Comunitat, las reuniones con asociaciones y funcionarios... Aunque ahora utilicen la clase turista y eviten la sala VIP, viajar, sin duda, es mucho más atractivo.

Fotos

Vídeos