Gustav Klimt

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Louis Amstrong pedía, trompeta en mano, un beso para construir un sueño. Gustav Klimt, del que Viena conmemora este año el centenario de su muerte, pintó uno de los ósculos más icónicos del arte. François Truffaut enseñó al espectador a untar el pan tostado sin que se rompa al extender la mantequilla en la película 'Besos robados'. La caricia labial es quizá la expresión más popular del amor. En el documental 'Joan Didion: El centro cederá', la novelista norteamericana narra que uno de sus primeros artículos para 'Vogue' fue sobre el amor propio al que definió como «una especie de nervio moral que pierde terreno ante algunas virtudes negociables». En la estupenda novela 'Ordesa', Manuel Vilas escribe: «Mi padre nunca me dijo que me quería, mi madre tampoco. Y veo hermosura en eso. Siempre la vi, en tanto en cuanto me tuve que inventar que mis padres me querían». El amor, con permiso del día de San Valentín, es una construcción social con infinitas versiones.

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