GUILLERMO DEL TORO

RAMÓN PALOMAR

Me refrescó la memoria un sobrino, que para eso están los sobrinos: «Oye tío, ¿tú no cenaste una vez con Guillermo del Toro?». Y era verdad y ya no me acordaba, malditos conatos amnésicos... Hará más de diez años o así me llamó el escritor Juan Miguel Aguilera pidiendo socorro: «Oye Ramón, ¿te apetece cenar con Guillermo del Toro? Es que no encuentro a nadie... He avisado a Paco Roca y se viene... ¿Puedes hacerme el favor?». Me apunté sin dudarlo. Guillermo el Toro me parecía un gran cineasta y ya había dirigido superproducciones como 'Blade II' o 'Hellboy II', segundas partes, sí, pero cuajadas de un toque personal. Así pues, nos reunimos en el restaurante (hoy cerrado) Marrasquino Mar. Guillermo expresó su deseo de zampar arroz más allá de la paella. El diligente mandamás del local, Nacho Falomir, le sugirió arroz negro o arroz a banda. «Pues quiero los dos», dijo Guillermo. Disfrutó como un chaval zampando recio y regó esos arroces con el oportuno allioli. A Juan Miguel, a Paco y a mí nos pareció un tipo estupendo, nada divo, dicharachero y afable. Le pregunté qué si Kris Kristofferson le había contado algo de Sam Peckimpah. «Sí pinche cabrón, claro que le pregunté... Y me masculló que no se acordada de nada del rodaje de 'Pat Garret y Billy the Kid' porque en aquella época andaba siempre drogado...». Nos reímos. Cuando llegamos a los postres, aprovechando su maestría para dibujar, le pedimos que nos dedicase una viñeta. Se enrolló a la primera. Nos estampó el careto de Wesley Snipes en 'Blade', katana y gafas de sol incluídas, empleando pulso de profesional. Naturalmente, ahora que han oscarizado a Guillermo del Toro, he buscado aquel apunte y lo he encontrado. Albergo malsana curiosidad sobre su precio en el oceáno de internet... De alguna manera tendremos que redondear la jubilación...

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