GROUCHO MARX

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

A determinados lugares y personas sólo nos lleva el cine. Gracias a las películas podemos hospedarnos en edificios de ensueño o de terror, según el género, y conocer al conserje seductor de maduras ricachonas de 'The Grand Hotel Budapest', a las gemelas fantasmales en pasillos interminables con moquetas geométricas de 'El resplandor', al botones que se enfrenta a estrafalarios clientes en 'Four rooms' y a la solitaria inspectora de hoteles de lujo de 'Viajo sola'. La realidad, a veces, supera a la ficción, pero quien firma estas letras todavía no se ha topado con un excéntrico y bigotudo gerente de hotel al estilo de 'Una noche en Casablanca'. Ronald Kornblow, a quien encarnó Groucho Marx, defendía la rapidez como consigna para atender a los huéspedes: «Si te piden un huevo en tres minutos, dáselo en dos. Si te lo piden en dos, en uno. Y si lo quieren en uno, le das la gallina». Las prisas no son buenas ni tan siquiera en vacaciones.

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