GRANDES ÉXITOS DESASTROSOS

ÁLVARO MOHORTE

Una lluvia de octavillas cae sobre un pelotón de soldados británicos que avanza por una calle desierta. El cansancio rebaja la alerta y alguno se para a mirar lo que ponen los papelitos lanzados por los aviones de la Luftwaffe. «¡Soldados británicos! Mirad este mapa. Revela la verdad de vuestra situación. ¡Vuestras fuerzas están totalmente cercadas! Deponed armas! ¡Cesad el fuego!», clama el texto con un mapita de la costa de Dunkerque asediada por una mancha roja y unas flechas que apunta al pequeño terreno en el que 400.000 británicos y franceses se han visto cercados por el avance alemán de 1940.

Así empieza la película 'Dunkerque' (Christopher Nolan, 2017) una imponente narración del rescate de la Fuerza Expedicionaria Británica que debía haber apoyado a las defensas francesas ante el avance de las tropas de Hitler, pero que terminó pasándolas canutas para salvar su propio pellejo con el poco honroso resultado de, no sólo no poder garantizar ni un palmo de arena gala sino que obligó a sus aliados a cubrirles la retirada para dejarles en la estacada.

Como advierte en sus memorias Winston Churchill, «las guerras no se ganan con evacuaciones». Aunque, si en la derrota se es capaz de hacer proezas, aún resultan más impresionantes. Si no se puede salvar los muebles, al menos salvemos la dignidad.

Eso está pasando en un ámbito bien distinto en la Comunitat Valenciana. Esta semana se han atropellado datos que, de tan seguidos e impactantes, casi nos han dejado anestesiados. La patronal CEV emitía su informe del primer semestre de 2017 con la celebración de un buen número de avances, pero también con una advertencia: la factura del 'Brexit' aún está por pagar, lo de Trump sólo acaba de empezar y la política del Banco Central Europeo no es la que mejor puede venir a una economía mediterránea como la de aquí.

De hecho, se advertía en el informe que la crisis no ha terminado, ni mucho menos, y que el segundo semestre puede tenernos reservados nuevos reveses. De hecho, las bases de la recuperación todavía son enclenques y da un poco de miedo cómo se celebra hechos como que estemos con un 18,7% de paro en tierras valencianas por el hecho de estar por debajo del 20%. Parece no percibirse la tragedia de seguir 10 puntos peor que en al inicio de la crisis, hace casi una década.

Al principio del derrumbe, el profesor de Economía José García-Montalvo me advertía que, con la situación que se avecinaba íbamos «a tocar fondo... y escarbar». Acertó plenamente y, por el hecho de haber terminado de dejarnos las uñas en la tierra, no parece que nadie pueda frotarse las manos con la satisfacción del deber cumplido. Queda ya menos de dos años para las elecciones autonómicas y desde el poder comienza la venta de cabras que lucen el brillante cencerro de la recuperación, aunque hay mucho por hacer para que dejen de vérsenos las costillas.

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