EL GRAN SALTO DE RAÚL CHAPADO

EL GRAN SALTO DE RAÚL CHAPADO

El presidente de la Federación Española plasma en Valencia su revisión del atletismo

FERNANDO MIÑANA

Raúl Chapado fue un atleta notable. Un fino saltador, largo y estilizado, que dominó el triple salto en España durante unos años. Yo lo conocí como atleta, cuando defendía la camiseta del Valencia Terra i Mar y, aunque un punto estirado, era una persona con una conversación más profunda de lo normal, con intereses que iban más allá del foso y las zapatillas. Siempre iba impecable y su pelo flotaba como si no existiera la ley de la gravedad.

Cuando dejó el atletismo se enfrascó en las aventuras de Madrid por acoger los Juegos Olímpicos. De entonces lo recuerdo regresando a Valencia para evaluar las posibilidades de la Marina Juan Carlos I para convertirse en la subsede de las competiciones de vela. Siempre, con la camiseta de tirantes o con la americana, tuvo presencia, y gracias a su formación supo conocer qué necesitaba el deporte en estos nuevos tiempos.

Su último desafío ha sido devolver al atletismo al lugar que merece. Desde hace un año es el presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) y, la verdad, se enfrenta a un reto mayúsculo. No es un mundo sencillo. El aficionado medio desertó hace tiempo y solo quedan especialistas para quienes todo debería ser como en los tiempos de Coe, Bubka y Sotomayor. Pero no. Ya no es así. De hecho el atletismo sigue yendo de correr, saltar, lanzar y marchar pero todo lo que le rodea es diferente. La gente comparte sus conocimientos por las redes sociales y ve las competiciones por retransmisiones por internet. Chapado, como en su época en el saltadero, se ha lanzado en carrerilla a ver si conseguía cogerse al ritmo de los tiempos.

Desde el primer día va de ciudad en ciudad conociendo las carencias y las necesidades de cada núcleo. Y desde el primer día ha tenido claro que la imagen debía sufrir un cambio sustancial. El viernes llegó a Valencia para presentar los Campeonatos de España que se están celebrando este fin de semana en el Palau Luis Puig y lo hizo asegurando que una competición de este tipo supone un retorno para la ciudad de un millón de euros.

La RFEA ha realizado una gran inversión para mejorar la presentación de su deporte al público y al telespectador. La gestión de resultados, los grafismos de las pantallas de las que nos nutrimos los periodistas y una base de datos que duplica los grafismos sirven para aligerar la información. Pero también han comprado doce pantallas que se reparten por la grada y que tienen la función de limpiar la pista. Dentro del anillo se solapan las pruebas y eso implica un determinado número de atletas, jueces, cámaras y marcadores que, al mismo tiempo, se convierten en obstáculos para el espectador. Bultos que se cruzan entre la grada y la pista, el foso o el círculo de lanzamientos. Y hasta la jaula del lanzamiento de peso, en el caso del Luis Puig, puede elevarse para despejar la vista.

Chapado se siente cómodo en la era del marketing y poco a poco va maquillando la imagen del atletismo español para ir recuperando fieles. Y si en los últimos Campeonatos de España el sistema que detecta la salidas falsas fallaba, no le ha importado gastarse 100.00 euros en uno nuevo de Omega que deje de ralentizar las pruebas. O tres cámaras robotizadas para mejorar las retransmisiones, el principal gancho para volver al gran público.

Y para mejorar el espectáculo ha pedido ayuda a Manolo Martínez, el colosal lanzador de peso leonés que después del atletismo se encaminó hacia el cine y la televisión sin perder su pasión por el atletismo.

Todo esto mientras le pitan los oídos por los inmovilistas, que también los hay en este deporte. Lo importante es que Chapado tiene claro el rumbo y no se desvía a pesar de las críticas puntuales. Como aquellos que se quejaron de que se separaran los horarios de la Copa del Rey y de la Reina sin tener en cuenta que Iberdrola había aflojado 165.000 euros para dar visibilidad al deporte femenino.

Otro de sus propósitos es pulir las retransmisiones por streaming, una vía que cada día cuenta con más adeptos, para que sean mucho más que una imagen a secas.

Seguro que comete errores. Seguro que se equivoca. Pero es evidente que el atletismo necesitaba una renovación y que Raúl Chapado, por formación y por vocación, era el hombre para emprenderla.

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