LA GRAN INVERSIÓN

NACHO COTINO

Nos aproximamos a un mes de junio que puede resultar más que importante en el devenir valencianista. Son varios los amenazadores nubarrones que sobrevuelan el calendario en forma de 'sablazo' y que quizá el club ha ido menospreciando como si nunca se fueran a materializar. Y no sólo habrá que hacer frente a ellos sino que -además- se quiera o no tendrán su repercusión en la mejora de la plantilla de cara a una temporada donde crece la exigencia pero también va a ser un mes clave en materia deportiva que nos puede deparar ciertas alegrías. Y una de ellas tiene que ver con la contratación definitiva de un futbolista que, posiblemente, sea el que mayor incidencia ha tenido. Geoffrey Kondogbia se ha ganado esta temporada una merecidísima colección de elogios por el trabajo inconmensurable que despliega en el centro el campo, tanto en labores atacantes como en las más oscuras de contención. Algo así como el tapón de la piscina que impide que el equipo haga aguas en defensa y motor, al mismo tiempo, de muchas de las opciones de ataque. Vamos... el futbolista que todos querrían tener. Y, no siendo en absoluto necesario glosar sus indiscutibles virtudes 'futboleras', sí quisiera incidir en la importancia de lo que el Valencia ha hecho con el francés. Fue importantísima la labor de Marcelino convenciendo a un futbolista de su nivel para sumarse a un proyecto que venía de arrastrarse por el barro y que, además, imposibilitaba su visibilidad en competiciones europeas. No lo fue menos la negociación con el Inter que llevó acabo Mateu Alemany preservando para el Valencia la posibilidad de ejercer la opción de compra que va a permitir tener en propiedad a un futbolista que hoy puede valer perfectamente 40 ó 45 millones pagando sólo 25. Y cabe destacar que Marcelino y Mateu lo consiguieron en un momento en el que vender la 'marca VCF' era algo así como vender un peine a un calvo. Pero, siendo digno de elogio, que lo es, me parece justo darle valor a lo que está a punto de suceder. No creo necesario recordar la retahíla de vicisitudes de orden económico que se avecinan y me da la sensación de que, como hace ya muchos meses que todos tenemos claro, el Valencia pagaría los 25 'kilos' al Inter, parece que sea calderilla. Pues... no. Para este Valencia CF desembolsar ese 'pastizal' es un esfuerzo sobrehumano. Es cierto que nos contaron otra cosa: contaron que Lim asumiría la deuda, que compraría la parcela del viejo Mestalla y muchas cosas más pero ya ha llovido suficiente como para que bajemos de la nube. Para la economía de un club que difícilmente llega a los 120 millones de ingresos y con la 'mochila' que le cuelga, gastar 25 en un futbolista es un enorme esfuerzo. Afortunadamente, se van a invertir en un futbolista que los vale.

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