Gelatina vegetal

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

Ocurre a veces que uno está en un sitio y piensa: esto lo he soñado. Flipante. Los expertos en cosas neuronales explican que es una sensación no real, una especie de cortocircuito entre la percepción sensorial y la memoria. La zona del cerebro responsable de los recuerdos a largo plazo se solapa con la que registra la realidad más inmediata, y pensamos que lo de ahora mismo ocurrió mucho antes. La chola, que se te va.

Esto mismo me pasa a veces en el pleno del Consell, que escucho cosas que me pareció oír mucho tiempo atrás. O quizá sea la sensación de que las cosas que me dicen que están pasando delante de mi cara son fantasías, y me dan ganas de preguntar qué se fuma en los plenos del Consell, no sé si para pedir lo mismo o para recomendar una rebaja de la dosis. Resulta que el decreto de plurilingüismo se ha paralizado, suspendido está. Así lo asegura Mónica Oltra, portavoz del Consell, en los plenos. «Desde el minuto cero», afirma. Y claro, aún flipo más porque, ¿qué es eso del minuto cero? ¿Es que nuestro Gobierno autonómico se ha salido de la órbita espacio temporal? ¿Si no existe el año cero en el calendario gregoriano ni en el juliano, cuál es ese minuto y quién lo está pasando en grande durante ese rato? Que rule esa mezcla de la cachimba, que rule, porque un día antes de esa afirmación de Oltra acudí a un consell escolar y escuché a la dirigencia del centro explicar que si aplicamos el 'Avanzado 1' que si no hemos recibido ninguna instrucción de Educación sobre «lo de los jueces». ¿Hablaban allí padres, profesores, logopedas, de un asunto que no existe desde un minuto metafísico? En los colegios sólo tienen conocimiento (o creen saber) de que a Marzà le ha suspendido su decreto el TSJ porque lo han leído en la prensa. Los niveles psicotrópicos comienzan a ser inquietantes, porque la percepción de la realidad del Consell es una, flotante y gaseosa, y la realidad de las aulas es sólida como un diccionario. De valenciano, por supuesto.

Así está el tema. Complicado y espesando. El caldo se hace gordo en Educación, algo que ya han captado hasta en el Bloc, donde algunas voces lamentan la complicada situación en la que está metiéndose el Consell en su huida hacia delante frente a la persecución a la que le somete el TSJ, empeñado en que se acate la sentencia, una manía de la sala como otra cualquiera. Antiguamente, los caldos se espesaban con harina, pero eso engorda mucho. Una técnica que se emplea ahora es utilizar gelatina vegetal como las algas, que se venden en polvo. No sabes lo que es, pero ahí está. Quizá el Consell, de pura modernor, opte por la goma xantana, otro polvillo procedente vaya usted a saber de dónde. No hay nada peor que no saber lo que te estás fumando.

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