Garicano: las propuestas de Cs

ANTONIO PAPELL

En plena canícula, las universidades de verano mantienen vivos los debates académicos, y en este año, julio es un hervidero de ideas en las aulas y en los medios. Luis Garicano, por ejemplo, acaba de publicar un punzante artículo dominical titulado 'Políticas económicas de oferta progresistas' que está dando que hablar.

El gurú económico de Ciudadanos, de prestigio innegable -es catedrático de la London School of Economics-, viene a defender lo siguiente; las economías de oferta, defendidas por los conservadores, son una falacia porque las bajadas de impuestos no son en la práctica suficientes para reactivar la actividad. Tampoco las economías de demanda, o políticas keynesianas, basadas en defender que, si gastamos más, la economía se reactivará tanto que el gasto se pagará solo son realistas. «Empíricamente, es cierto -escribe- que, como quiere la derecha, existe un efecto positivo modesto sobre la actividad económica de las bajadas de impuestos. Y también, como desea la izquierda, se producen efectos positivos reducidos sobre el crecimiento de aumentos limitados del gasto, siempre que no generen desconfianza. Pero tales efectos nunca son suficientes para que estas políticas salgan gratis. Al final, las facturas hay que pagarlas».

De lo dicho, parecería que no hay lugar para políticas fiscales activas, para hacer algo creativo desde la política que impulse la economía hacia adelante. Y Garicano piensa que no es así, que sí hay lugar para una política fiscal, que debería dirigirse a reducir los déficit estructurales, crónicos. Trae a colación el estudio del BBVA firmado por Rafael Domenech y José Manuel González Páramo sobre el impacto de una deseable reducción del desempleo en España, que llega a la conclusión de que una caída de ocho puntos en la tasa normal (estructural) de paro, desde el 15,5% al 7,5%, supondría una mejora en el balance fiscal estructural del 6% del PIB. Lo que lleva a la conclusión de que las políticas económicas deben encaminarse en nuestro país a reducir el paro estructural. Y a continuación, Garicano recoge una serie de recetas plausibles, que conformarían «políticas de oferta progresistas». Entre ellas, universalización de la educación infantil de 0 a 3 años; extensión de los permisos de paternidad y maternidad; complemento salarial a los salarios bajos; reducción de la fiscalidad de los menos favorecidos; políticas activas de empleo y formación; políticas contra la dualidad laboral; políticas antifraude laboral y fiscal.

Es curioso constatar que alguna de estas medidas ya estuvo en el programa PSOE-Cs que se elaboró entre las elecciones de 2015 y 2016, y que alguna otra, como la reducción de la fiscalidad de las rentas más bajas, ya lo ha impuesto Ciudadanos al PP. Es una habilidad del centro político, que en este caso tiene sus tesis bien formadas y trata de conseguir que el gobierno de turno vaya aceptándolas.

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