Una fuente abandonada

ENRIQUE RINCÓN DE ARELLANO VALENCIA

Alcalde de Valencia a los 28 años, desde 1843 a 1847, José Campo Pérez Arpa y Vélez, Marqués de Campo, comerciante, editor, naviero, financiero, filántropo y político español, promovió mejoras urbanas en la ciudad, estableció el alumbrado de gas, el abastecimiento de agua potable, introdujo el ferrocarril, amplió las instalaciones del puerto, inició el adoquinado de calles y creó un asilo de huérfanos en la calle Corona. Diputado a Cortes y senador, el Rey Alfonso XII le otorgó el primer título nobiliario de su reinado el 20 de enero de 1875, en reconocimiento por la probable financiación del pronunciamiento de Sagunto llevado a cabo por el general Martinez Campos en diciembre de 1874 que llevó a Alfonso XII al trono de España poniendo fin a la I República Española. En agradecimiento, la ciudad decidió en 1884 erigirle un monumento que fue encargado a Mariano Benlliure reproduciendo la figura del marqués con su hijo que en 1905 se ubicó en la Plaza de Emilio Castelar, actual Plaza del Ayuntamiento. A la muerte del escultor en Madrid en 1889, su hijo adoptivo José Luis Bruna donó el resto de la obra herencia de su padre compuesta por cuatro grupos escultóricos al Ayuntamiento, completándose en 1909 el conjunto monumental hasta que en 1933 fue trasladado a la Plaza de Cánovas. Los cuatro grupos escultóricos representan sus grandes obras: el Gas, el Ferrocarril, la Navegación y la Caridad. En ésta última, el escultor modeló la cara de la monja que enseña a leer a unos niños tomando como modelo a Rosalía Rey, esposa del marqués. Pues bien, el marqués desde lo alto del pedestal, parece dirigir su mirada triste hacia la fuente que circunda el monumento, quizá presagiando el abandono que está sufriendo desde hace ya dos años, situación que se ha agudizado de forma alarmante porque hace más de cinco meses que los surtidores no funcionan. Algo que viene pasando en diversas fuentes emblemáticas lo que muestra el abandono progresivo de la ciudad.

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