Frío/Caliente

Acaba de irrumpir en el debate político determinar qué cosas toca hacer de inmediato y cuáles es mejor dejar pasar el tiempo

CARLOS FLORES JUBERÍAS

Por si quienes habitualmente se mueven por los procelosos mares de la política no tuvieran bastante con dar respuesta a las disyuntivas de toda la vida -ya saben: rojo o azul; de izquierdas o de derechas-, ni a las que de un tiempo a esta parte nos han salido también al paso -¿es Vd. 'gente' o 'casta'? ¿practica la 'vieja' o la 'nueva' política? ¿es 'parte del problema' o 'parte de la solución'?- hete aquí acaba de irrumpir en el debate una nueva disyuntiva, para complicarnos si cabe aún más el difícil oficio de hacer política. La de determinar qué cosas toca hacer en caliente, y cuáles es mejor hacer en frío. Y como la cuestión no es en modo alguno baladí, allá van -gratis total- algunos consejos para novatos.

Legislar: siempre en frío. Porque, ¿qué puede haber más nocivo para la sociedad que aprobar una ley -por ejemplo, el agravamiento de la prisión perpetua revisable- cuando hay una muchedumbre exigiéndote en la calle que lo hagas y los padres de media docena de niños asesinados están observándote desde la tribuna del Congreso? Las leyes deben hacerse con sosiego, con la cabeza fría, cuando toca. Y lo que toca ahora es discutir de nuevo lo de la memoria histórica. Lo de la prisión permanente revisable, mejor para el 2100: dentro de 82 años justos. Con la cabeza bien fría.

Derogar: en caliente. Aunque a algunos susceptibles les pueda parecer incongruente, lo dicho respecto de hacer leyes no se aplica a su derogación. Y ahí está como prueba la velocidad con la que Izquierda Unida se ha lanzado a pedir la despenalización de los delitos de injurias a la Corona -cuando algunos, seguramente menos dotados para la comprensión lectora que Alberto Garzón, aún no habíamos acabado de analizar la sentencia del Tribunal de Estrasburgo- o con la que Podemos ha pedido la despenalización de la venta de Vuittones falsos.

Cesar: en frío. O en caliente. Según de quién se trate. Si se trata de un socialista -véase el alcalde de Alicante, Gabriel Echavarri- lo aconsejable es darle el pasaporte a la jubilación política solo cuando haya sido condenado conjuntamente por los tribunales de La Haya, Estrasburgo, y Supremo de los Estados Unidos, no sea cosa que acabemos vulnerando su presunción de inocencia. Mientras que si se trata de cargos públicos populares, lo ideal sería dar con un sistema que los cesara antes incluso de haber sido elegidos. Rollo 'Minority Report', no sé si me explico.

Manifestarse: mejor en caliente. ¿Qué un mantero muere en Lavapiés mientras escapaba de la policía? Pues mejor sacar las pancartas a pasear antes de que su cuerpo haya acabado de enfriarse sobre el asfalto de la calle, no sea cosa que nos esperemos un par de días y una autopsia revelando que el muchacho sufría una patología congénita, o un testimonio asegurando que nadie le tocó un pelo nos fastidien una buena manifa anticapitalista y antiloquesepongapordelante. ¿Queda claro?

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