Foto a pie de barco

BORJA RODRÍGUEZ

Sabe Dios todo lo que hay detrás de cada Aquarius, de cada vida que se comercia y que depende de las mafias que operan con impunidad. No quiero destacar las miserias de estas mafias ni de los gobiernos que lo permiten, sino de las personas que hay detrás de ello. Hay negocio, mucho dinero y si sale mal no les devuelven el dinero. Con suerte lo pagan con su vida. La historia de las personas que están rumbo a Valencia es el pan nuestro de cada día en las aguas del Mediterráneo. Cada una de esas historias es diferente y pone los pelos de punta en muchos de los casos: maltrato, violaciones, vejaciones y situaciones de precariedad extrema de todas las personas afectadas, incluidos niños pequeños y embarazadas. Esta es la realidad de un hecho que no es nuevo y cuya solución radica en los gobiernos de los países de origen y en la unificación de criterios en las políticas de la Unión Europea. La novedad es que ha salido un Pedro Sánchez, presidente de un país miembro de le UE, que ha dicho: «Vengan a España». Si solo Dios sabe toda la verdad, Dios no quiera que utilicen políticamente la acogida de esta pobre gente. No me tranquiliza ver inundadas las redes sociales vendiendo la imagen de ser la izquierda, salvadora de los refugiados así como la colocación de otra publi-pancarta en el balcón del Ayuntamiento de Valencia. No se conforman con que los medios de comunicación informen de la noticia sino que necesitan vanagloriarse y dejar bien patente lo que hacen. Recordemos que los responsables políticos deben gestionar desde el despacho, no a pie de barco. Ojalá no veamos el día de la llegada del Aquarius al puerto de Valencia a quienes no deban estar, a no ser que busquen la correspondiente foto para la galería. Porque para esa foto sí que nos necesitan a los medios de comunicación.

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