FIELES HASTA EL ESPERMA

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

Ser fiel a los principios del Partido Comunista de China es uno de los requisitos que deberán cumplir los donantes de esperma en China, según una campaña lanzada por el hospital de la Universidad de Pekín. Alguien pensará que los asiáticos están un poco pasados de rosca, pero bueno, en Sevilla, la número dos del PP clamó por la necesidad de defender «lo nuestro y a los nuestros». Habrá un término medio. O no. Los partidos exigen pureza de raza. A los tibios se los meriendan. Y a los que molestan, aún más. En el Bloc son muchos los que miran a Enric Morera con ojitos raros. El presidente de Les Corts puede sentirse como el pavo en Navidad, pues en las filas de Compromís son muchos los que hacía tiempo que tenían ganas de que el histórico dirigente se viese en la que le ha metido el PP y un modo confuso de financiar a su partido, que ha generado una investigación judicial y ya se verá cómo acabará. La sospecha de los tribunales ha permitido observar que Morera no es imprescindible para la muchachada pujante en Compromís, que le han hecho lo que en baloncesto se conoce como un aclarado. Otros han metido la pata de manera más evidente (porque lo de Morera está pendiente de saberse si es o no es), pero han recibido defensas más encendidas. Los partidos son así, que cuando ya no eres de la pomada no eres nadie. En cualquier caso, todo aspirante debe demostrar esa misma fidelidad a las siglas que los chinos piden a los donantes de simiente. La filas están bien prietas ahora que se aborda la recta final de la legislatura y nadie se sale de la formación. Fíjense en lo bulliciosos que son muchos de los diputados y dirigentes nacionalistas valencianos en las redes sociales, y sin embargo, qué cosas, ni un lazo amarillo en Les Corts ni por los pasillos del Consell.

Con los asesores pasa algo similar. Al inicio de la legislatura había ganas de innovar y se contrató a todo tipo de personal eventual. La mayoría fieles, si bien otros llegaron a los cargos intermedios de la Generalitat por su probada reputación como profesionales. Conforme ha pasado el tiempo, la desconfianza cunde y aquellos que no han demostrado fidelidad a los líderes han visto cómo sus consejos son tenidos menos en cuenta o, directamente, se ha prescindido de ellos.

Es cierto que el Consell se jacta de proteger la diversidad y de practicar políticas transversales, pero esa pluralidad comienza a penalizarse y a mirarse peor que mal entre el personal de la Generalitat. Y eso que aún queda un año largo para las elecciones autonómicas. Cuando se llegue a los últimos meses de la legislatura, no habrá sitio para las dudas y mucho menos para aquellos que gustan de practicar la poesía política del verso suelto. Al tiempo.

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