FERRAN SE LO CREE

KIKE MATEU

La apuesta del Valencia por Ferran es real sobre el papel pero ante todo sobre el césped. Marcelino cuenta con el chaval. Es la base de un entrenador respetado por su vestuario: que resulte lo más justo posible en sus decisiones y que le diga la verdad a los futbolistas. Sirva el caso de Isco: todo el mundo hablaba maravillas del malagueño pero nunca tuvo minutos de calidad en Primera. En cuanto apareció el Málaga tardó cero coma en marcharse. Aquel Valencia era feliz recogiendo seis millones por un chaval que «ya veremos como sale» y este Valencia mejora el contrato de un chaval de 18 que ya ha jugado en el Camp Nou y titular en San Mamés. Casi nada. Hay chavales de su edad que no saben dónde está Lugo. Lo de menos es la cláusula, poco acorde al nivel mostrado hasta ahora por el jugador pero totalmente disuasoria para los moscones habituales que sacan la chequera para llevarse el talento. Sueldo de jugador de Primera y contrato corto. Peligrosamente corto por la edad del futbolista, que quedaría libre con 21 añitos. Pero, efectivamente, eso es una apuesta. Nadie podrá llevarse ahora a la joven perla del Valencia y los próximos años dirán si explota a crack o se queda en un buen futbolista. En cualquier caso Marcelino ve en Ferran un futuro muy prometedor y, si él lo ve, le compramos todos la alfombra. Se lo ha ganado. Pero además, el caso Ferran sirve también como mensaje a navegantes: el Valencia vuelve a ser un club fuerte. Atrás quedan los años con el descenso en el cogote. El club vuelve a su lugar natural y eso se nota en estos detalles. El chico apuesta por su club y éste le muestra al mercado una fortaleza otrora perdida. Son solo gestos, pero muestran lo que hay detrás. Ferran se cree el proyecto y el Valencia es creíble otra vez.

Y hablando de puertas, queda mucha Liga como para ir abriendo la del trastero, pero ya pueden aceptar, la Generalitat primero y la UE después, el calendario de pagos de la multa que propondrá el Valencia y el recurso correspondiente para el pago aplazado. Porque si al club le obligan a pagar los veintitantos millones de golpe el 20 de mayo, la planificación de la próxima temporada sufrirá un revés de dimensiones desconocidas. Porque, yo de números no ando muy puesto, pero si a 45 le sumamos 24 son 69. Y si a 69 le sumamos 24 más son 93. Han leído bien ¿no? El total de millones a pagar si sumamos el déficit presupuestario del actual ejercicio, la compra de Kondogbia y la multa caso de tener que apoquinar de forma íntegra el 20 de mayo. Y eso sin contar con el crédito de Bankia, que está entrando por el garaje tras los años de carencia. Que la teta de la Champions apaga el fuego de la cocina, pero el incendio continúa en el resto de la casa sin bombero singapurense que lo sofoque con millones.

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