EL FASCISTA PACO FRUTOS

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Si en la anterior manifestación en Barcelona por la unidad de España y contra el independentismo catalán la estrella indiscutible -con permiso de Mario Vargas Llosa- fue Josep Borrell, esta vez el protagonismo se lo llevó de calle Paco Frutos, el exsecretario general del Partido Comunista de España que subió a la tribuna para cantarle las cuarenta no sólo a los soberanistas sino a esa izquierda que en lugar de mirar por los intereses de los más necesitados, de los trabajadores, de los inmigrantes, de los parados, se ha puesto del lado de un nacionalismo insolidario («Espanya ens roba»), clasista y etnicista, en lo que representa una traición a su ideología. Memorable es su intervención al proclamar que es «un botifler» (la recurrente descalificación que utilizan los secesionistas y sus amigos valencianos) contra el racismo y el dogmatismo sectario que aplican los independentistas y contra todas las mentiras que han ido creando para sostener un entramado artificial y pagado con dinero público (colegios, TV3...) basado en la descalificación del otro, en el odio hacia lo español. No tiene precio el que un comunista de toda la vida le diga a alguna izquierda lo que algunos otros no comunistas venimos recalcando desde hace años de forma casi machacona: que su responsabilidad histórica en el crecimiento y consolidación de los nacionalismos periféricos es proporcional a su desprecio de un legítimo patriotismo español, que han dejado en manos de la derecha, como si la defensa del proyecto español fuera propiedad de los conservadores. Esa izquierda que no ha dudado en aliarse con partidos nacionalistas e independentistas con tal de tocar poder y arrebatárselo al PP o a la derecha (el tripartito catalán en su día o el PSPV de la mano de Compromís ahora mismo), esa izquierda que abrió la caja de los truenos de la reforma del Estatut (Maragall) y que le puso la alfombra roja en Madrid (Zapatero), esa extrema izquierda que ahora es capaz de formar un Frente Popular con todos los soberanistas con tal de dinamitar la Constitución, el 'Régimen del 78' y echar como sea a Rajoy de la Moncloa, esa izquierda fue señalada y abochornada el pasado domingo por uno de los suyos. Demasiado tarde, sin embargo, para algunos. Demasiado tarde para un Pablo Iglesias que ni recurriendo a las típicas purgas tan propias de los comunistas puede ya controlar un partido que se le va de las manos. Demasiado tarde para una Ada Colau que el domingo quedó retratada con todas sus ambigüedades e incoherencias al descubierto. Demasiado tarde para un Compromís al que el conflicto catalán ha dejado sin disfraz, desnudo ante el electorado valenciano. Supongo que a partir de ahora el 'botifler' Frutos será calificado como un renegado, un españolista, un fascista. Otro más.

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