EL FAMOSO UNO POR CIENTO

KIKE MATEU

Otra semana más. Invicto, tres puntos fuera de casa y brecha abierta con los inmediatos perseguidores. Es el Valencia de Marcelino. Sí, sí, de Marcelino. Aunque con esa naturalidad que el asturiano aplica a todo, soltó tras ganar en Vitoria que su responsabilidad en todo esto es del 1%. Y lo dijo sin sonrojarse ni arquear una ceja, el tío. A lo Clint Eastwood. O, lo que sería todavía más tremebundo, que se lo crea de verdad. Yo estaba frente a él y no daba crédito. A mí el Valencia y su entrenador me tienen anonadado. Cuando juega bien arrolla, cuando juega mal gana y cuando no le dejan jugar también se lleva los puntos. Gana a cualquier rival, en cualquier lugar y con toda circunstancia posible. En Mendizorroza le tocó bailar con la más fea; partido cerrado, tosco, sin ritmo y con un rival que no concedía nada, o cerraba los espacios atrás o sacaba las patadas a pasear. Fue un tipo de partido esperado pero muy distinto a lo que le gusta al Valencia de Marcelino. Y con todo eso, ganó otra vez sin acercarse a la derrota en ningún momento.

Para mí fue otro gran partido del Valencia. Más parecido a la era Benítez, con poca brillantez, pero el gen competitivo impuesto ahora por Marcelino. El señor ese del 1%. El rival le generó muy poquito peligro de gol y el Valencia fue peligro letal en portería contraria. Como los grandes. Poco importa si jugaron tan lustroso como otras veces. Cada partido es un mundo, cada rival es distinto y cada vez al Valencia le van a tener más en cuenta allá donde vaya. Es la consecuencia de un equipo que empieza a ser temible por sus apariciones cada domingo, que no por sus apariciones en la tele.

En el fondo creo que se le mezclaron las ideas. Lo que en realidad querría decir Marcelino es que su Valencia va camino de perder el 1% de los puntos en juego. Que es 1 el tanto por ciento del tiempo que le dedica la prensa española al segundo de la liga tras las 10 primeras jornadas. Que entre el primero y el tercero de la liga, de los únicos que se habla en este país, hay una pequeña aldea con espíritu galo y corazón gigante. Que ocupará el 1% de cuota de pantalla (a veces menos) en los telediarios pero que se está revelando contra esos romanos locos. Que, camino de tener el 1% del presupuesto de los dos grandes, a uno lo tiene a paso y medio y al otro lo ve ya por el retrovisor. Son las explicaciones que se me ocurren al famoso 1%.

Porque, como ustedes comprenderán, si el Valencia está donde está es porque Marcelino es el 99% de esta historia. Que no sabemos hasta cuando durará pero que estamos disfrutando como si no fuera a terminar jamás. ¿Sin Marcelino este mismo Valencia estaría donde está? El 1% contestaría que no. De eso estaría hablando el entrenador del Valencia en Mendizorroza. Ahora lo he entendido.

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