Falten mans

Se necesitan brazos; en la huerta, para limpiar fachadas y para retirar de noche las pasarelas: nos quieren cambiar la conducta y la vida

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

De noche, las grandes grúas extienden brazos hidráulicos y se llevan volando vigas descomunales. Salgo poco, pero desde la Copa América que no había visto máquinas así de grandes, pintadas de color butano. Aquellas descargaban barcos como si fueran plumas; estas se llevan vigas que han servido, durante casi medio siglo, para atravesar la avenida del Cid.

Hay polémica por el desmontaje de las pasarelas y el Ayuntamiento esgrime como argumento que los escalones no cumplen la más moderna normativa europea. Así es que yo me pongo a pensar en la huella y la contrahuella de esa joya de piedra que sube hasta la terraza del Micalet, o en la todavía más dificultosa, hecha para poca gente, que lleva hasta los despachos de la Generalitat. Igual, un día, cambian esas escaleras históricas.

- Ens estem quedant sense mans!

El grito de la huerta llega hasta la ciudad, donde faltan manos para tanta y tan ingente tarea redentora y de transformación. Son muchas, demasiadas, las piedras y los vicios a remover: las viejas patas rotas de la desigualdad, los símbolos del franquismo en las fachadas, las pasarelas que permitían a los coches ir a un poco más de velocidad en ausencia de riesgos en superficie, esas costumbres machistas que se transmiten en vergonzosa herencia... Y es que hay partidos que vienen solo a gobernar, aunque en ocasiones se les va la mano por la corrupción, y partidos que a lo que vienen es a transformarnos para la redención, en ocasiones pecando de Savonarolas extremistas...

- Ens falten mans!

La proclama llega desde muchos sitios. La exhiben los socios del Ateneu Sant Roc, de Badalona, y los que piden recursos para atender la ausencia de los Jordis en el Omnium; las pide un colectivo que quiere socializar los libros y Julià Alvaro cuando reclama en las redes que le den más funcionarios... Hasta el Papa recuerda la misión de la Iglesia y apela a esa figura bíblica de la falta de brazos: la mies es mucha y los operarios pocos.

Compromís, si bien se mira, es una coalición traspasada por una misión evangelizadora y de salvación. ¿Por qué no vais a la huerta y la trabajáis mejor? ¿Por qué no os conformáis con un jornalito cualquiera? ¿Pero qué estáis comiendo, calamidades?. Nos quieren sanos. Nos quieren guapos pero obedientes... En las Fallas no ha habido intervención directa, finalmente. Ni siquiera una lista de prohibidos. Pero no es preciso hacerlo; lo importante es que ha calado el mensaje del Ángel Protector y es idéntico al de la lengua escrita en las Fallas: sabéis de sobra, falleros nuestros, que no lo estáis haciendo bien; tenéis claro que vagáis en el error... Pero si queréis algo, ya sabéis que os protegemos.

De noche, vuelan las pasarelas. Curiosamente, es probable que recobremos dos problemas: la velocidad bajará pero el riesgo aumentará. Pero los que gobiernan adoran el valor metafórico de la lección que nos dan cada mañana: emplean el poder para cambiarnos.

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