Es que este es de fabricación nacional

El ferretero aclaró que aquel cachivache era más caro que el otro al ser de España y estar mejor hecho, no de importación

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Era una simple boquilla para reemplazar la de un aparato casero de hinchar neumáticos. El ferretero sacó una de un cajón. Valía varios euros, casi lo mismo que el propio aparato entero con boquilla incluida. Como nos quedamos dudando, sorprendidos por el precio, aclaró enseguida: «Es que es de fabricación nacional». Lo cual nos dejó gratamente asombrados, y casi al mismo tiempo, al vernos en el renuncio, mostró un blíster con otro cachivache similar, o casi idéntico, aunque de otro color, y dijo: «Esta vale la mitad, porque no está hecha en España, es de importación, no es de igual calidad».

De verdad, nos subió una especie de tenue orgullo patriótico. No por el precio del cachivache, claro, que no está el horno para bollos, ni para ir gastando unos euros de más porque sí, sino porque notamos que han cambiado las tornas. Antaño, lo habitual era el planteamiento contrario: «Esto es más caro porque es de importación». ¿Se acuerdan? Era norma básica, lo sabía todo el mundo; lo bueno, lo fetén era lo de importado. No digamos si se importaba de Alemania. O de más lejos. Cuanto más lejos, mejor. El producto nacional, en cambio, se tenía por más endeble, copias fuleras o así, cosas para salir del paso al no poder gastar más, pero a sabiendas de que aquello era menos sólido, o más irregular, seguramente menos duradero, quizás con ribetes chapuceros...

Y si eran productos españoles verdaderamente buenos, de calidad contrastada, los vendedores profesionales tenían que redoblar sus esfuerzos para poder convencer a los clientes, prestos a dudar por sistema, tan acostumbrados a decepciones de otras veces. Nada, nada, no había como lo de importación, no se podía comparar la fabricación nacional, ni por asomo.

Sin embargo tampoco era cierta aquella mala fama tan generalizada. En España siempre se han sabido hacer las cosas bien, y muy bien, aunque haya habido momentos en los que la situación general animara a remediar suministros con cosas más económicas y de ahí se derivara también, inevitablemente, a las picardías. Como tampoco fue verdad absoluta que lo importado tuviera que ser bueno porque sí. Pues no habido sobresaltos y decepciones de todos los colores y nacionalidades...

No, bueno y malo lo hay por todas partes y en todos los sentidos, pero lo que ha cambiado ahora es el convencimiento de que en España se hacen productos que, en general, están al mayor nivel de calidad, y, desde luego, superiores a tanta avalancha de importación como nos inunda.

Aquel ferretero diferenciaba claramente la baratija del buen género. Ambas cosas valen para su función, otra cosa será lo que duren sin romperse. Y así lo explicó: «Miren, esta boquilla es de latón y está bien hecha y bien montada; esta otra es de otro material más endeble y a saber cómo se ha montado». Es cierto, el 'Made in Spain' funciona cada vez mejor, y se va sabiendo.

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