La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret han originado manifestaciones de fe transmitidas por la tradición durante siglos. Diversos actos litúrgicos y culturales organizados o impulsados por la Iglesia con la participación de hermandades y cofradías religiosas han dado esplendor y belleza a estas celebraciones que han inspirado una excelente literatura y rica imaginería con escenas emotivas de profundo sentimiento religioso. Evocaciones que se expresan, asimismo, en la pintura, la música y las artes escénicas.

La Literatura ha reflejado emocionantes escenas de la pasión y muerte de Jesucristo que nos transfieren la sensibilidad y el fervor religioso que profesan los creyentes. Basta con hacer un breve recorrido por la historia de la literatura española para testimoniarlo. Ejemplo de ello nos lo ofrece el más famoso 'Soneto a Cristo crucificado' del siglo de Oro, de autor anónimo: «No me mueve, mi Dios, para quererte (...)/ Tú me mueves, Señor; muéveme el verte/ Calvado en una cruz y escarnecido/; Muéveme ver tu cuerpo tan herido/; Muéveme tus afrentas y tu muerte». La abadesa del monasterio valenciano de la Santísima Trinidad, sor Isabel de Villena, en los capítulos de su obra 'Vita Christi' que llevan por epígrafes «Com portant lo Senyor la creu al coll, se encontrà ab sua sanctissima mare, e per extrema dolor caygue ab la creu la senyora», o bien «Com Jesus fon clavat en la creu e cruelment estirat e desjunctat» relata conmovedoras descripciones de la pasión de Cristo. La mística santa abulense Teresa de Jesús en los últimos versos del poema 'En la Cruz está la vida' nos dice: «Después que se puso en cruz/el Salvador/, en la cruz está la gloria/ y el honor/, y en el padecer dolor/ vida y consuelo/, y el camino más seguro/ para el cielo».

En el Barroco un trío de poetas líricos, Lope de Vega, Góngora y Quevedo, dedican versos, de sutil inspiración, a la pasión y muerte de Cristo. Recordemos las primeras estrofas del poema de Luis de Góngora y Argote dedicado a 'Cristo en la Cruz': «Pender de su leño, traspasado el pecho/ y de espinas clavadas ambas sienes/: dar tus mortales penas en rehenes/ de nuestra gloria, bien fue heroico hecho».

Otros textos como el 'Poema al Cristo de Velázquez' de Unamuno, la obra de Gabriel Miró dedicada a las 'Figuras de la Pasión del Señor', el poema 'A Jesucristo nuestro Señor muerto en la Cruz para salvarnos' de Luis Rosales, el fragmento de la 'Duodécima estación del Vía Crucis' de Gerardo Diego, poemas de León Felipe, de Gloria Fuertes, etc., son hermosas composiciones literarias que ilustran secuencias de la Semana Santa.

La iconografía religiosa de Semana Santa representa la penitencia, el sufrimiento, el sacrificio, el descendimiento y la resurrección de Cristo. Imágenes policromadas de tipo procesional que infunden profundo sentimiento religioso fueron talladas por excelentes artistas.

La escultura española del siglo XVII alcanzó gran desarrollo. La escuela castellana está personalizada por Gregorio Fernández que realizó el 'Cristo Yacente', la 'Piedad', el 'Crucifijo' y la 'Dolorosa'; y junto con sus discípulos esculpió pasos procesionales que muestran la historia de la Pasión y que recorren en procesión la ciudad de Valladolid en estas festividades. A Martínez Montañés, representante de la escuela andaluza de Sevilla, le debemos varios "Cristos", y Juan de Mena realizó numerosas creaciones de crucificados para cofradías, pero su Cristo más popularizado es el del 'Gran Poder'. A la escuela granadina pertenecieron Alonso Cano y Pedro de Mena. Las 'Dolorosas' de éste último son esculturas de bellas mujeres que manifiestan su dolor y tristeza con gestos muy expresivos. En el siglo XVIII destacó en Murcia la figura de Francisco Salzillo. La mayor parte de su obra son pasos procesionales constituidos por numerosos personajes. De su producción debemos significar la 'Oración en el Huerto', grupo escultórico que refleja la expresión del desfallecimiento del Salvador. También esculpió imágenes de 'San Juan', la 'Dolorosa' y la 'Verónica'. En el siglo XX debemos mencionar a Mariano Benlliure, autor que talló 'Cristos' y 'Piedades' y otras obras propias de la Pasión.

Asimismo, una pléyade de pintores han plasmado en frescos, tablas y lienzos escenas de la Pasión: el Greco es autor de un 'Descendimiento', escena igualmente representada por Van der Weyden, Rubens y Rembrandt. El valenciano José Ribera pintó el 'Cristo Crucificado' y el 'Calvario'; El Bosco, Diego de Velázquez, Zurbarán o Salvador Dalí han retratado excelentes 'Cristos', aportando su impronta a la temática sagrada de la Semana Santa.

La música, que es el lenguaje del espíritu y el sentimiento, también tiene su espacio en la Semana Santa, y participa con impresionantes composiciones musicales, saetas y tamborradas.

La cinematografía ha llevado a la pantalla películas que proyectan escenas bíblicas de la Pasión de Cristo. Baste recordar los títulos de 'La Gólgota', 'La Túnica Sagrada', 'Barrabás' o 'La Pasión' de Mel Gibson que visualizan fotogramas de marcada dramatización y teatralidad conmovedora.

Sirva esta sucinta muestra de las diversas expresiones culturales para inducirnos al recogimiento y reflexión, y recordar la significación de la Semana Santa.

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