EXPOJOVE O EL POSTUREO EDUCATIVO

Quien es padre, o madre, tiene muchas probabilidades de acudir estos días a Expojove. Aunque su planteamiento es reiterativo, con apenas variación de un año para otro, los niños crecen y por tanto cambian y así para gran parte de su público Expojove es siempre un descubrimiento. Por lo demás, es un día agradable para ir un grupo de niños o niñas, familias o compañeros de colegio o como cada uno se apañe. Los niños lo pasan estupendamente.

En éstas, València en Comú ha procurado sacar cabeza informativa a costa de Expojove y ha criticado la presencia del ejército en esta feria infantil. Los concejales de València en Comú se suman a la campaña 'Desmilitaritzem l'Educació'.

Hay que reconocer que la falta de imaginación compite con la escasa enjundia del asunto. Una crítica muy facilona, de lugares comunes, de echar mano a los tópicos habituales para hacerse hueco en algún que otro titular. Crítica de consumo propio, de reafirmación de convicciones.

O ni siquiera eso. Simple crítica oportunista del momento político, fruto del distanciamiento del llamado Govern de la Nau cuyos partidos poco a poco despliegan su estrategia electoral para personalizar los éxitos y endosar los fracasos de esta legislatura municipal. Se nota que ya los partidos van arreglándose los papeles ante el probable divorcio.

Y en éstas, el ejército y su presencia en Expojove pasaban por ahí y lo han transformado en diana. De esas polémicas que sólo ocurren en Navidad o verano, cuando el serial político se relaja y salen de caza los furtivos de titulares. La crítica al ejército no es sólo facilona, sino también oscura, pues como la de los toros, en España suele enmascarar una crítica nacionalista al Estado aunque no se mencione de manera explícita. Se ejemplariza mejor este adosamiento ideológico la distinción política e informativa entre los toros en la plaza y los 'bous al carrer' y como los impulsos animalistas se matizan en mayor o menor grado si se trata de una tradición u otra.

El ejército no suele estar muy presente en el ámbito escolar pero lo está en su medida. Principalmente, con centros escolares que visitan las instalaciones de la OTAN, por ejemplo , y actividades así. También representa una salida profesional para algunos jóvenes -y de más si todos la conocieran-. Desde el punto de vista educativo, al hablar del ejército hay un debate más interesante que es el de establecer un mejor mecanismo de reconocimiento y convalidación profesional para la tropa y marinería, personas que tras trabajar en el ejército se incorporan a la vida civil sin tener acreditados de manera eficiente y eficaz todos sus conocimientos adquiridos en su vida militar. En este contexto, sería muy conveniente profundizar en la coordinación entre las consellerias de Educación y Empleo y los mandos militares para establecer procesos propios de acreditación de competencias profesionales adquiridas en la vida militar/laboral.

Pero estas cuestiones que sí afectan a la vida de la gente y no a sus pasiones no es lo que está detrás de la crítica de València en Comú a la presencia del ejército en Expojove. Es sólo un postureo ideológico y político, a los que desgraciadamente los políticos nos tienen muy acostumbrados. Es notable cómo se ha elevado esta política del postureo, de la indignación exagerada que oculte el análisis de la gestión. Y ahí quizás en el periodismo no estamos tan finos, últimamente ufanos de adherirnos o principiar todo tipo de campañas relegando a nuestra responsabilidad cívica de análisis y control de la cosa pública. Por eso no extraña tanto el convenio entre la Conselleria de Educación y Àpunt para la difusión de su actividad, pues nadie espera de los medios públicos el control democrático de la gestión política.

De ahí también la temática de este año de Expojove que con el lema 'Nyam' pretende potenciar la alimentación saludable y sostenible. El Ayuntamiento evidencia así su hito de convertir Valencia en Capital Mundial de la Alimentación de la FAO. Y sin desmerecer tal éxito, no deja de ser el culmen del postureo preocuparse de la presencia del ejército en el evento y no dar mención a la profusa presencia de puestos en los que adquirir algodón de azúcar azul, posiblemente el color alimenticio menos natural existente, o que la oferta de restauración en la Expojove de la alimentación saludable se limite a trozos de pizzas, perritos calientes y bocadillos.

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