Qué exigente es Dios

ROSA BELMONTE

De pequeña no necesitaba películas de miedo para estar aterrorizada. De ser pobre, tener que emigrar y que tu abuela muriera en el viaje te advertía Ford con 'Las uvas de la ira'. De que te cayera la pena de muerte y el indulto no llegara, '¡Quiero vivir!'. De los horrores de la Revolución Francesa, 'Diálogo de carmelitas'. Diez días antes del ajusticiamiento de Robespierre, eran ejecutadas las 16 mártires de Compiègne. Se libraba la madre María de la Encarnación (Jeanne Moreau). Vale, una de sus peores películas. Pero quizá la que más veces ha emitido TVE. El recuerdo de 'Jules et Jim' o 'Diario de una camarera' es cerebral y de cineclub. El de 'Diálogo de carmelitas', emocional y casero. «Qué exigente es Dios», dice Moreau al capellán cuando este le impide acercarse al cadalso. Tenía que continuar el Carmelo. Y aprendías que vivir es peor que morir. No entiendo que Gil de Biedma se diera cuenta tan tarde de que la vida iba en serio.

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