Excusas para después de una riada

MIGUEL APARICI NAVARRO

Fue en octubre de 1982. Hace 35 años. Personas, inmuebles y bienes resultaron abatidos por el vaciado del pantano de Tous y otras aguas. Entonces no estaba el embalse de Bellús. Ni, peor aún, concluido el pantano clave del Escalona. Ni hecho el contraembalse de El Naranjero, bajo la presa -siempre llena- de Cortes.

Un parte hidrológico con los bajos porcentajes de Alarcón, Contreras y Benagéber explicaba que la cosa no había ido con Cuenca. Y la cifra del 50 por ciento de Forata demostraba que allí las compuertas -pese al seguro hormigón armado- habían sido levantadas a tiempo.

Pero... dejemos los hechos y vayamos a las palabras. Que esconden, mejor, la verdad.

El Presidente del Gobierno vino y afirmó que: «No ha sido tan importante el agua que se salió del pantano como la que cayó sobre toda la comarca inundada». Y anunció que el MOPU abriría una investigación sobre todos los detalles relacionados con la presa. «La investigación será completa. Nada se les va a ocultar».

Desde la CHJ dijeron que: No debe hablarse de «reventón» o «estallido» de la presa, «es correcto el término erosión». Y, además, que: «...a la Confederación Hidrográfica del Júcar no corresponde reclamársele nada, por la sencilla razón de que no habíamos recibido oficialmente la presa».

Por su parte, los técnicos de Aumar desmintieron la hipótesis de que poblaciones como Algemesí se inundaron porque las aguas pudieron 'chocar' con la autopista y remansar hacia el pueblo, ya que «la autopista no interceptó ninguna zona; el agua pasó por encima de ella». «El agua ha pasado a una altura de un orden de dos metros y medio en la avalancha». Pero algún sector les recordó que hizo falta que alcanzara primero el nivel de la autopista que está a más de cinco metros.

(Hoy se ve el gran recrecido de la nueva autovía Sollana-Cullera, con muro divisor medianero e hileras plantadas de chopos a ambos lados, para mejor 'parar y atascar' los objetos flotantes de una riada).

El propio Director General de Aumar declaró que: la autopista Valencia-Alicante no hizo de dique para embalsar el agua en los días de las inundaciones. Y que el comportamiento de la autopista fue correcto. Y que la zona de aguas arriba de la autopista estaba mucho más libre de barros que las de aguas abajo, por lo que «el agua circuló a gran velocidad y sin retenciones por los desagües previstos». Y rechazó que AUMAR se negara a volar la autopista, que era empresa semipública. «Si el Gobierno decide volar la autopista a mí no tenían ni que haberme consultado».

Pero a los pocos días el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos hizo público un comunicado: «El aumento del caudal del río originó el desbordamiento por encima de la presa y, en definitiva, su derrumbamiento». Más adelante se refiere a lo que nombra ya como: «desmoronamiento» y a «la dificultad de conocer cómo se produjo». Y que «resulta evidente el efecto barrera que una serie de infraestructuras -carreteras, ferrocarriles y autopista- han ejercido en el área inundada».

Hubo voces que reclamaron obras de elevación-desagüe en la línea de tren entre Sollana y Sueca (un suboficial de Ingenieros me confesó el riesgo sufrido por los soldados Zapadores situados «en espera»; que -al límite- recibieron órdenes de voladura de un simple Guardia Civil a pie de aguas, ante la tardanza de respuesta desde el puesto de mando suecano).

También, el Presidente de la Diputación de Valencia presentó en el Registro Civil una solicitud al Ministro de Obras Públicas y Urbanismo de información sobre la estructura y condiciones de la presa de Tous, para: «obtener información precisa por si se viera en la necesidad de ejercitar legítimas acciones en defensa de los intereses de los pueblos afectados cuya defensa le está encomendada por la ley de régimen local». Y abría un expediente para determinar las causas de la rotura de la presa: «que sin lugar a dudas ha influido en la agravación de la catástrofe».

En una segunda visita del Presidente, con el Ministro de Economía, un alcireño de edad increpó: «...dijeron que no se había roto».

Punto en que hemos de recordar a aquél esforzado Teniente de la Guardia Civil que retransmitió, en directo, la rotura de los materiales de Tous y al que todo un ingeniero de caminos (con máximas responsabilidades políticas) trató poco menos que como a un 'tonto'.

Quizás lo que no sepan muchos es que ese meritorio miembro de la Benemérita (Patrona, el 12 de Octubre) se llamaba Manuel Martín. Y que el destino hizo que falleciera, en agosto del mismo año siguiente, devorado por las llamas de un incendio forestal originado en Dos Aguas; en cuyo apagado y control colaboraba: otra vez en primera línea.

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