EXCLUSIVA QUEBRADA

EXCLUSIVA QUEBRADA
Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Se da por sentado que los españoles, tan alegres, tan propensos al lirili y al lolailo, tan amantes de las verbenas y de las festejos populares, atesoramos un sentido del humor invencible. ¿Alemanes, Holandeses, Franceses? Qué sabrán ellos. Las esencias del humor estallan en todo su esplendor sólo en España pues aquí sí disfrutamos bajo el fulgor del sol y del runrún callejero. Pero frente al tópico, le parece a uno que sólo asimilamos el humor si los dardos se disparan contra el adversario, pues cuando se lanzan contra nuestro pensamiento, entonces no le vemos ni puta gracia al asunto. Justo es reconocer, en este sentido, que a lo largo de estas décadas de gozosa democracia desde la izquierda han surgido grandes comunicadores, estupendos humoristas y finos guionistas que han machacado tanto a la derecha rancia como a la pequeña derecha ilustrada de tinte liberal. Encorsetados por el sectarismo ideológico que colapsa demasiadas mentes, la derechona digamos más cerril jamás ha apreciado la inteligencia de esos cómicos de izquierdas sabiamente promocionados por unos medios todopoderosos. Craso error que sólo reafirmaba su estrechez mental. Conviene reconocer el talento venga de donde venga. Sin embargo, esta exclusiva en materia humorística por fin se quiebra, y de qué manera, gracias a la irrupción de Tabarnia. ¿Y qué ha sucedido? Pues que buena parte de la izquierda, antaño tan risueña cuando las bromas se proyectaban desde su trinchera, se ha enfurruñado adoptando una seriedad trascendente bastante patética. Con lo cual, ahora nos ahoga la derecha vetusta y la izquierda puretona, cráneos, en el fondo, cortados por el mismo patrón de intransigencia. Tabarnia supone, pues, un maravilloso hallazgo que revela las contradicciones de los que defendían el sentido del humor. Sólo el suyo, claro.

Fotos

Vídeos