EVOLUCIÓN ESTELAR DE OLTRA

BURGUERA

A estas alturas de la película, Mónica Oltra está aprendiendo cosas nuevas. No me refiero a los viajes y tal, sino a las prácticas políticas, las suyas.

Oltra siempre vivió a la contra, como un cronopio de Cortázar. No por voluntad propia, obviamente, sino de los electores. No le fue mal, ni mucho menos. Tuvo aptitud y actitud para hurgar en las heridas de los gobiernos populares en la Generalitat. Los casos de corrupción y la mala gestión del PP (si hubo cosas buenas, también las hubieron malas, obviamente) fueron el combustible para que la maquinaria política de Oltra echase a andar y adquiriese una velocidad que incluso la sitúa, al menos para el PP, como el rival a batir en 2019.

La estrella de Oltra brilla, si bien en los últimos tres meses se han registrado cambios en lo que los astrónomos llaman 'evolución estelar'.

En la vida de las estrellas luchan dos fuerzas. Una: la gravitatoria. Desde que nace el astro a raíz de una nube de gas, esta energía tira a la introspección, es decir a la contricción y el colapso. Dos: la nuclear, que es la capacidad de expandirse gracias a la potencia interior que le permite brillar en el firmamento. Dependiendo del tipo de masa de cada estrella, de su velocidad de rotación y de la presencia de otros astros a su alrededor, la vida de la esfera luminosa será más o menos corta.

Oltra, que ha tirado siempre de potencia nuclear, puede comenzar a sentir el peso de su propia gravedad; o dicho de otra manera, de ejercer el poder a pelo. La levedad del ser puede ser insoportable por frívola, según Kundera. Pero la madurez del que abandona voluntariamente el gineceo (Javier Gomá) no es fácil de soportar. La dirigente de Compromís, inflamada por las tropelías del PP, se expandió y se expandió. Durante su primer año en el Consell, el recuerdo de los que se fueron le sirvió para continuar alumbrando. A partir del pasado mes de enero, la gestión propia comenzó a dar resultados innegables, buenos y malos, lo que ha propiciado la necesidad de dar explicaciones, acertadas y fallidas. Y he aquí el dilema de Oltra. Mientras tenía la actividad del PP para elegir (ora una Barberá, ora un Gobierno central, ora un Camps y luego un Fabra), había fondo de armario para ir escogiendo. Ahora debe defender su propia gestión y la de sus compañeros. El papel es distinto.

Durante años, la potencia de Oltra fue su propia energía (nuclear) y la generada por las metidas de pata del PP. Ahora no cuenta con esa inercia extra de los populares. Si da un traspié al gestionar los centros de menores, se cae. Si se mide con un bombero, se cae. Si pone a parir a los jueces, se cae,. Como los funambulistas sin red. Es una estrella que no sabemos si aún está en fase de expansión o, ya, de contracción. Habrá que observar el cielo.

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