EUROPA PROPONE NUEVOS RETOS EDUCATIVOS

La política cada vez se parece más a llevar una linterna en la mano que ni da calor ni deja las manos libres, que sólo da luz a aquello que alumbra sin evitarnos seguir sumidos en la oscuridad.

Más la política educativa y más con la aversión de los actuales gobernantes a los números e indicadores, una política que se rige, como los niños que construyen una torre con fichas de dominó, con la única lógica de que a más fichas amontonadas -recursos-, más altos llegarán los resultados. Pero no.

Mientras, en ese mundo a oscuras al que la linterna no ilumina tuvo lugar la primera Cumbre europea sobre la Educación. En dicha reunión se presentaron tres recomendaciones, tres documentos de la Comisión Europea que abordan algunos de los desafíos estratégicos que tiene ante sí el modelo europeo de bienestar referidos a la Educación: la extensión del refuerzo formativo en competencias clave a todas las capas sociales y edades, la transformación digital y la cohesión social.

Este último punto es especialmente sensible y parte de la Declaración que sucedió a los últimos atentados yihadistas de Paris. Los hechos y el contexto evidenciaron un terrorismo que nace de la exclusión europea, de la radicalización de sus propios ciudadanos. La Educación, como transmisora de los mejores valores europeos y herramienta de cohesión social, se redescubre como instrumento político del Estado, en el mejor sentido. A la par, como tantos años (recién cumplido el 30 aniversario) de Erasmus han demostrado, la Educación es la política más eficaz de construcción de identidad europea, por lo que en el actual contexto de Brexit, populismos y tendencias euroescépticas ascendentes, profundizar en un Espacio Europeo de Educación es el contraataque más válido.

Sobre la mesa, dos propuestas: celebrar el Día de Europa al alimón en todas las escuelas de la Unión y la creación de una asignatura sobre la Unión Europea. Al respecto, la Comunitat Valenciana fue pionera, con una optativa propia en el curso 2011-12.

Otra línea estratégica de la política europea es la referida a las competencias clave (también a la alfabetización digital). El modelo social europeo se enfrenta a importantes retos económicos, pero también educativos, con países asiáticos que avanzan en Educación a pasos agigantados, y otros modelos no tan equitativos como el europeo pero sí, como el norteamericano, que forma a una élite de excelencia académica en muchos sectores y, especialmente, el digital.

Frente a esto, Europa no sólo puede enfrentar el «no queremos un modelo educativo tan competitivo» como los asiáticos, sino también debe proponer alternativas que no expriman la infancia pero nos lleven a las mismas cotas de excelencia.

Resumía esta idea Jyriki Katainen, vicepresidente responsable de Empleo, al señalar que «debemos garantizar una Educación adecuada para todos, en el conjunto de Europa, de manera que todo el mundo pueda adaptarse al cambio y aprovecharlo. Es un elemento esencial para el crecimiento sostenible y la competitividad de Europa, y lo será aún más en el futuro».

Eso es lo que está detrás, se supone, de las distintas reformas educativas que están haciendo los países. Lo que la semana pasada se recomendó es extender ese impulso a los sectores ahora no escolarizados. Que los jóvenes, los trabajadores, los adultos, también puedan elevar su nivel de competencias clave bajo el paraguas de la formación permanente. Sobre todo, porque los cambios que se avecinan son olas rápidas que fraccionan una vida laboral entera.

Decía al inicio que los indicadores, las cifras, han desaparecido del debate educativo valenciano, algo que los agentes educativos no echaran en cara a la Administración. Así, en ese contexto europeo, el Ministerio dio a conocer el dato de abandono educativo temprano 2017 que en la Comunitat ha subido un par de décimas (dentro del margen de error) respecto al año anterior. Debería preocupar el estancamiento que se vislumbra en torno al 20% y la posibilidad de un efecto rebote con el cambio de ciclo en el empleo juvenil.

Claro está, en territorios donde el abandono educativo temprano ha hecho más mella, como en buena parte de España (incluida la Comunitat Valenciana) la Recomendación europea sobre las competencias clave cobra mayor sentido, pues hay mayores bolsas de personas sin el nivel competencial deseado. Ahora, es quien tiene la linterna en la mano quien decide a qué enfoca.

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