ETIQUETAS EN VALENCIANO

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Hace pocas semanas, Compromís desplegó una campaña contra la cadena de supermercados Consum por haber dejado (aparentemente) de etiquetar diversos artículos en valenciano. Altos cargos del Consell, diputados, alcaldes, concejales y asesores, todos del citado partido político, difundieron por redes sociales sus críticas contra la política comercial de dicha firma, al considerar que transgredía supuestos compromisos de defensa de su identidad valenciana y llegando a pedir un boicot, lo ritual en casos similares.

Afortunadamente no cuajó tal iniciativa, porque se ve que los consumidores tiene otras preferencias, por ejemplo comprar lo que a cada cual le interese y dónde mejor le plazca o convenga, sin mezclar churras con merinas.

La cooperativa Consum negó que hubiera abandonado su compromiso con el valenciano y aseguró que mantiene el etiquetado bilingüe en las comunidades y zonas con población bilingüe. No hay que olvidar que vende también en Murcia, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y en comarcas valencianas castellano-hablantes.

En cualquier supermercado de esta firma en Valencia puede comprobarse que, por ejemplo, los envases de conservas vegetales de marca propia (o blanca) están en valenciano y castellano: borrajas-borratges, cardos-cards, espinacas-espinacs, champiñón-xampinyò, menestra-ministra, acelgas-bledes, tomate-tumaca... Los críticos de Compromís pueden quedar tranquilos. Aunque sorprende que, siendo cargos públicos con tareas de gobierno, no les inquiete que esos artículos tengan que venir de regiones lejanas (lo pone en las mismas etiquetas) porque dejaron de producirse en tierras valencianas, y a nadie le preocupa lo más mínimo perder opciones de empleo y riqueza, se conforman con el nominalismo del idioma.

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