EL ETERNO 'CANYARET'

Mª ÁNGELES ARAZO

Tenemos fama de hablar en voz alta, sobre todo cuando creemos que, en el diálogo, nuestros puntos de vista son los justos, los razonables; y es también natural que se pretenda anular al otro conversador elevando el tono o recurriendo al chiste fácil que desmitifica y burla. Como consecuencia, si se trata de un grupo de compañeros, amigos o socios de un club, se acrecienta el sentido del humor y el vocerío resulta tan cruzado que nadie termina por entender lo que se disputa, ya que al final -aunque no se pretenda- se establecen dos o tres bandos por sincera afinidad.

Sería muy fácil recurrir a las situaciones políticas de actualidad, especialmente a las llamadas ruedas de prensa o a las sesiones de ayuntamientos, Les Corts o el Congreso, pero lo que termina siendo para nosotros un 'canyaret', hace siglos que así lo designamos.

En nuestra ciudad, avanzada en todo lo frívolo que orillaba lo pecaminoso, existieron dos 'canyarets', como relató Pablo Carsí y Gil en su Dietario 'Valencia 1800-1873', transcrito por el bibliófilo Rafael Solaz y editado por Carena. Su prosa no tiene desperdicio por tanta sencillez en la expresión. Al referirse al 'canyaret' situado cerca de la Aduana, camino de la puerta del Mar, describe una plazuela rodeada de moreras «a la que acuden todas las putas de los soldados y los jugadores de tabas, chapas, cascarillas de nueces, la correa, los naipes y otras picardías». También añade que es donde se enseña a los muchachos a robar y que era «sitio donde suele haber pendencias y heridos».

El otro 'canyaret' era el de «Esbordelles dels Negres, en la calle del Cementerio de San Andrés, vía tan solitaria que sólo la frecuentan quienes hacen fuertes apuestas en los juegos o buscan prostitutas». Se ubicaba en el mismo centro de la ciudad; quedaba detrás del teatro Principal, un área que se extendía hasta la plaza de la Universidad y en donde surgían peleas, en las que no faltaban navajas.

Después de tan documentadas páginas hemos de convenir en que los 'canyarets' actuales son para tomarlos a risa.

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