Estupidez humana

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

De vez en cuando repaso frases de personajes famosos -pero famosos de verdad-. Me dan ideas para reflexiona. En esta ocasión he vuelto a leer a Einstein, de quien nadie puede dudar de su categoría intelectual. Y entre las muchas frases que han detenido mi lectura para la reflexión, una de ella ha ocupado el primer lugar. Dice así: «Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo, entonces, solo tendrá unas generaciones de idiotas». ¡Toma ya! ¿Generación de idiotas? Es posible que Einstein se refiera a lo que siglos antes dijeron Platón y Aristóteles: el sabio aprende escuchando a los demás. A mi estilo digo: si no se escucha es porque uno está 'lleno' de sus propias verdades; luego, no es sabio ciertamente, sino ignorante. Y en los tiempos actuales, estamos asistiendo al fenómeno de las redes sociales: parece como si solamente nos interesa lo que aparece en ellas, lo que escriben o dicen unos y otros, sin que reflexionemos sobre quien escribe o dice y por qué lo escribe o dice. Y convertimos lo aprendido en las redes sociales en fuente de nuestro conocimiento, en la comprensión racional de nuestra vida, en las verdades que deben dirigir nuestra conducta. ¡Y eso no es escuchar, es ponerse en manos de los charlatanes de turno, en la superficialidad de quien vive por y para las redes sociales! Y, claro, así somos ignorantes.

«Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y del universo no estoy seguro». Einstein estaba seguro de que la estupidez humana es infinita. Es posible que, al ser la estupidez humana infinita, algunos, o buena parte de quienes dirigen la conducta de los ciudadanos, pertenezcan a esa inmensa mayoría de estúpidos. Y si serlo es nocivo para uno mismo, mucho más lo es para los ciudadanos.

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