Estadísticas

Enero es estupendo: menudean los balances de visitas a los museos y centros culturales y siempre crecen que es un primor

F. P. PUCHE

Me gusta especialmente el mes de enero porque las entidades culturales suelen dar a conocer sus estadísticas de visitantes. Y todas, sin excepción alguna, son siempre positivas, con estimulantes crecimientos sobre las cifras del año anterior. No me pregunten cómo suelen hacerse esos recuentos, porque nadie lo aclara; pero el caso es que enero, casi a diario, destila una cascada de cifras generosa, siempre positiva, contundente a la hora de valorar la creciente afición de propios y extraños a sumergirse en contenidos culturales.

¿Sabían que el Museo Fallero, con 109.253 visitas, le está haciendo cosquillas al IVAM, que ha registrado 123.144 clientes? Pues así es: el centro de arte moderno ha crecido un 15%, un 70% sobre 2015, pero el remozado museo de las Fallas ha mejorado un 24%, que es mucha tela... Más ha crecido, y lo señalo, el Museo de la Semana Santa Marinera, que sube su registro un 26'7% y llega a los 12.839 interesados. Casi tantos como los que han tenido el gusto de ir al Museo de la Valltorta, el de pinturas rupestres de Castellón, que ha mejorado también y ofrece 17.120 visitantes en un año estupendo de aniversario.

El Centro del Carmen me alegró el día hace poco: con 182.658 clientes, mejoró las cifras del año 2016 en un 140%, más que doblando los pobres resultados del año anterior. ¿Se cuentan en el registro las visitas escolares?, me pregunto. Aunque no se discriminan, es muy probable que así sea. En realidad, lo que antes era un simple museo es ahora un centro de notable agitación cultural, con 300 actividades anuales entre proyecciones, conciertos y talleres. De modo que el que va al cine o a un concierto pop, incluso los jóvenes que no hace mucho vi descansando en la calle con un botellín mientras fumaban aromáticos cigarritos, terminan contabilizados como visitantes a un museo, quien sabe si dos veces, o más, porque entran y salen con frecuencia y al gusto.

Son magníficas las estadísticas de enero. Estimulantes, aunque no nos digan cuántos visitantes ha tenido una estupenda exposición que lamenta el sacrificio de animales domésticos y apuesta por la alimentación vegana, asunto en el que aún no han reparado los empresarios del gremio de la cabaña porcina. Con todo, el Museo de Bellas Artes, con sus obras eternas, su Velázquez y su Academia de San Carlos provisionalmente desplazada, mantiene la bandera alta: sube un 5% y llega a los 140.000 visitantes. Resiste, que ya es mucho, la llegada de un nuevo modelo por el cual, ahora, hay centros que reciben propuestas de la calle, las que sean, y las seleccionan, sin tener línea propia ni programa establecido.

Las estadísticas de enero me gustan: el MuVIM salvó el año 2016 gracias a la República, que es un reclamo seguro y agradecido. También el 112, de emergencias, ha hecho un buen año; en 2017, nada menos que 3.045.114 llamadas; 65 millones y medio de valencianos han pedido ayuda desde 1999.

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