España vacía pero unida

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

La España vacía', de Sergio del Molino, es un reciente e inesperado éxito editorial de un libro de ensayo muy bien escrito que relata la tragedia de un país cuyas regiones interiores se están despoblando a marchas forzadas. Esa España vacía ha encontrado eco editorial, periodístico, intelectual y sentimental. Desde la publicación de la obra del periodista madrileño afincado en Zaragoza, han surgido otros libros así como documentales de televisión y reportajes en los periódicos que se han dedicado a alertar sobre un fenómeno peligroso, el de la desaparición de numerosos pueblos y el riesgo de un desierto demográfico que se cierne sobre amplias zonas de la península Ibérica. Sin embargo, más allá de las habituales declaraciones políticas que anuncian estrategias, planes y programas destinados a combatir la agonía de la España interior, el relato no ha logrado una lluvia de inversiones públicas y privadas que ayuden a revertir la situación y que lleven la esperanza a los municipios afectados. Ayer mismo, en ABC, Pedro García Cuartango contaba el caso de Mirada de Ebro, su pueblo natal, al que calificaba como «el Detroit burgalés», un caso clásico de nudo ferroviario y foco industrial venido a menos, que ve como cierran sus fábricas, dejan de pasar los trenes y sus habitantes (sobre todo los jóvenes) se marchan en busca de nuevos horizontes y más oportunidades laborales.

Curiosamente, la España vacía sí que acaba de alcanzar un consenso político impensable en otras cuestiones. Cuatro comunidades autónomas, dos del PP (Galicia y Castilla-León) y dos del PSOE (Aragón y Asturias) se han unido en demanda de un modelo de financiación que tenga en cuenta sus intereses, es decir, los de las regiones gravemente afectadas por la despoblación. Y otras dos, Castilla-La Mancha(PSOE) y La Rioja (PP) parecen también dispuestas a sumarse al bloque. Sus objetivos entran claramente en contradicción con los valencianos. La Comunitat lo que exige es que el primer criterio que se tenga en cuenta a la hora de repartir los fondos del Estado entre las autonomías sea el del número de habitantes. Una postura para la que podría contar con el respaldo del resto de regiones más pobladas: Andalucía, Madrid y Cataluña. Pero por distintas razones, la Generalitat Valenciana no ha logrado cerrar un pacto similar al de la 'España vacía'. Lo cual viene a debilitar su poder de reivindicación. Con Cataluña es ahora mismo imposible por razones obvias. con Madrid, porque sus intereses y su posición es otra. Y tampoco Andalucía parece por la labor de cerrar acuerdos parciales con otras autonomías. El resultado de todo ello es que mientras la España poblada aparece desunida, la vacía sí que ha sido capaz de organizar un frente común. Uno a cero.

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