LAS ESCUELAS INFANTILES NO IBAN TAN DESENCAMINADAS

LAS ESCUELAS INFANTILES NO IBAN TAN DESENCAMINADAS

Ahora ser de izquierdas no es tanto defender a los trabajadores sino hacer bandera de lo público y por eso las reversiones políticas en servicios públicos pueden encontrar la protesta, al menos la suspicacia, de los empleados afectados a la par que el aplauso de quien ni les va ni les viene pero que dicho Pisuerga político pasa por su Valladolid ideológico. No hablamos de sanidad sino de lo que toca en esta tribuna que es la Educación.

Por eso el principal sindicato de la escuela concertada y privada, FSIE, se muestra escéptico ante el anuncio de la Conselleria de que el curso que viene habrá 14.400 plazas escolares de dos años gratuitas, porque también serán plazas exclusivamente públicas. También anda el sector privado de infantil preocupado. Así se da una paradoja que hay que explicar: por qué la gran apuesta de la Administración por esta etapa, lo que le permite atraer presupuesto y plantilla, provoca el descontento en buena parte de este sector escolar.

Vaya por delante que este descontento no pone en duda la validez y pertinencia de la estrategia política primaria (luego hablaré de la secundaria): potenciar la escolarización a los dos años de edad como elemento de mejora del rendimiento académico y de equidad educativa. Está demostrado en diferentes estudios e investigaciones que invertir en Infantil extiende el beneficio público de la Educación. En este sentido, también es interesante que la Administración centre su esfuerzo en los dos años y no tanto en todo el primer ciclo. Esta segunda opción es una tentación con cierto sesgo corporativista y quizás el deseo de un mundo productivo en el que la paternidad y la maternidad (sobre todo ésta última) se califican como un perjuicio.

El descontento citado no difiere del que muestran los interinos, por ejemplo, que acamparon la semana pasada en la sede de Conselleria. A efectos del trabajador (en el caso de los interinos motivado por las oposiciones), son procesos de sustitución de plantilla, por lo que se entienden excluidos de la fuerte inversión anunciada. Serán otros, temen, los que disfruten de esos frutos.

La iniciativa también conlleva una estrategia secundaria que es el apuntalamiento de la escuela pública que no es ni más ni menos que la consideración -ya puede decir la norma lo que quiera- de subsidiaria a la oferta escolar privada. Sin ir más lejos, ayer publicaba Información que la mitad de los centros alicantinos que tendrán el próximo curso unidades de dos años pierden alguna clase en Primaria. Es decir, la medida de introducir estas unidades en los colegios de Primaria pretende también revertir la pérdida de matrícula de determinados centros públicos. Ese es el miedo de la escuela concertada: la merma de la matrícula por su base en cuanto a que estos centros no pueden incorporar esta oferta gratuita.

La principal novedad del anuncio hecho por la Conselleria es que esta gratuidad se extiende a las escuelas infantiles municipales lo que permite a la Administración triplicar la oferta de golpe. También supone, aunque ha pasado desapercibido, un golpe de timón en la estrategia. La Administración asume, como se le reclamó, que aprovechara la red de escuelas infantiles existentes y no crease ex novo una red paralela en los colegios de Primaria. Que sólo haya aprovechado la red municipal y no la privada no oculta el cambio de paradigma.

Fíjense. Hasta ahora, uno de los anuncios educativos estrella de la legislatura se había centrado en crear unidades de dos años en los colegios públicos y financiar la red de escuelas infantiles con el bono infantil. Ahora, la estructura del bono infantil (que incrementa en 9 millones su presupuesto) permitirá extender la gratuidad a las escuelas municipales. Para el próximo año, la gratuidad estará mayoritariamente (67% de las plazas) en las escuelas infantiles y no en los colegios públicos. En términos pedagógicos y de organización escolar, el vuelco es notable. Como ya es habitual, los datos que avalan estas decisiones políticas no son dados a conocer por la Administración.

Para el próximo curso, por tanto, la Conselleria incorpora a su oferta gratuita de dos años las plazas de las escuelas infantiles como desde un momento se le reclamó, por ser una decisión de eficiencia de recursos ya existentes y de respeto pedagógico al ciclo. Las escuelas infantiles privadas no iban tan desencaminadas aunque vuelvan a quedarse fuera.

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