LA ESCUELA «INCLUSIVA»

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Es conveniente estar al tanto de lo que dicen los medios independentistas catalanes para darse cuenta del estado de ánimo y de las intenciones de los secesionistas. En estado de shock desde la fuga de Puigdemont y parte del Govern, aturdidos y decepcionados por la rendición incondicional de algunos de los actores principales del 'procés', desde Trapero a Forcadell, el soberanismo mediático se prepara para una carrera larga, un maratón, dando por sentado que la fantasía de la república catalana de hoy para mañana se ha esfumado, por lo que hay que seguir trabajando para lograr a medio plazo que el sueño se haga realidad. Y es aquí donde surge una de las claves que además permite entender mejor todo lo que ha ocurrido en estos años. Lo escribe el subdirector de Ara, uno de los medios más combativos: ante el riesgo de un proceso de «desnacionalización, una especie de esterilización identitaria y folklorización cultural que erradique para siempre el virus separatista», David Miró apunta que los independentistas «deberán bajar a la tierra, más bien al barro, para defender, no la república, sino los avances obtenidos en cuatro décadas de gobiernos catalanistas. El más preciado de todos: el modelo de escuela catalana inclusiva». Por «escuela catalana inclusiva» se refiere, ya se lo pueden imaginar, a la enseñanza sólo en catalán y sólo de lo catalán, sin presencia de lo español y con el castellano condenado a lengua residual. La inmersión lingüística es, en efecto, la principal herramienta utilizada por el separatismo, desde que de la mano de Jordi Pujol accedió al poder en la década de los ochenta, para construir un proyecto nacional, una identidad catalana no sólo propia y diferenciada sino supuestamente maltratada y despreciada por un ente malvado llamado Estado español. Ahora, cuando el intento de proclamar contra la ley, la Constitución y el Estado de derecho una irreal y esperpéntica república catalana se ve abocado al fracaso, los promotores de la aventura y sus palmeros buscan cómo mantener su hoja de ruta para en un futuro próximo, más pronto que tarde, volver a intentarlo. La manipulación de los niños y los jóvenes es fundamental para lograrlo, por lo que el control de las escuelas es la clave para mantener vivo el 'procés' y para que el porcentaje de soberanistas pase de un 50%, aproximadamente, a un 60% o 70%, lo que haga inviable cualquier oposición a la independencia. Tengamos muy en cuenta esta hoja de ruta en Valencia para entender, y advertir, contra proyectos políticos que tratan de copiarla, de implantar un modelo similar. Con la enseñanza, con una televisión pública fiel y militante y con medios privados subvencionados por la Generalitat se ha transformado la sociedad catalana. ¿Les suena la música?

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